Despedida convulsionada de Umbria y entrada gozosa en Toscana

10 MAY 2022

[Perugia] – Cortona – Arezzo

Amanecimos tranquilamente en Asís, disfrutando de esa vista desde el lugar en el que habíamos pasado la noche, ahora en un día bellísimo de sol. En las noches sigue refrescando bastante (10º) y luego en el día remerita, mucho sol y hasta un poco de calor en las caminatas.

Nos tomamos nuestro tiempo para ducharnos en el camper (lo más bien), desechamos y cargamos aguas, tomamos nuestros mates en el área de picnic, pagamos y salimos en dirección a Perugia, la ciudad más importante de Umbria, con una vida muy particular gracias a su Universidad, muy concurrida por extranjeros. Elegimos un lugar de parcheggio que, aparentemente, estaba muy bien ubicado para recorrer el casco histórico.

Ya ingresando en Perugia, las calles se fueron estrechando y trepando… hasta que llegamos al momento terrorífico de tener que pasar ¡en subida! bajo un arco de piedra extremadamente angosto… por el que -a ojo de buen cubero- no pasábamos… ¡y no pasábamos!

Inmediatamente se bajó Ricardo del camper para auxiliar a Mario que estaba al volante. Todos nos aterrorizamos y paralizamos. Teníamos una cola detrás que maldecía y sentíamos que íbamos directo a destrozar todo… Finalmente Ricardo tomó el camper y Mario se fue con un motociclista que, increíblemente solidario, organizó el tránsito detrás para que pudiéramos desandar y huir del centro de Perugia… Difícil describir lo que vivimos, sobre todo los muchachos a cargo… odiamos la aplicación y la ciudad que no anticipan semejantes situaciones… En fin. Estacionamos en una playa cercana, intentamos relajarnos. El desenlace fue liberador pero nos sacó las ganas de Perugia… así que ¡adiós Umbria! Directo a Cortona, ya en Toscana.

Cortona

Cortona es famosa hoy en día porque allí se filmó Bajo el sol de la Toscana, con Diane Lane. La ubicación y las vistas del pueblo son fascinantes. Todo muy preparado para el turismo, muy bien dispuesto… Por suerte, esta vez la app nos llevó a un estacionamiento accesible

y, además, con unas vistas alucinantes…

Pero no solo eso… nuestra suerte había girado definitivamente: ¡teníamos scalieri mobili para trepar al pueblo! Gran comienzo

Las vistas, nuevamente, eran quita aliento (me encantaría que breathtaking tuviera un equivalente en español).

(al fondo, se puede ver el extremo noreste del Lago Trasimeno, enorme, que vinimos viendo a nuestra izquierda durante todo el trayecto Perugia-Cortona)

En la base a la que llegamos, la Piazza Garibaldi

con este balcón y la que -creo- es una linda foto 😉

Cortona es muy prolijo y se nota que está muy enfocado en el turismo y en el desarrollo inmobiliario. El pueblito es encantador

Hay muchas galerías arte, algunas muy interesantes

(a este último artista, Andrea Roggi, lo veríamos nuevamente en la Piazza del Duomo)

Llegamos a la Piazza della Repubblica, el centro neurálgico de Cortona:

Seguimos trepando en dirección a la iglesia de San Francisco y nos encontramos con este restó estrella Michelin… muuuuuuuuy chic

… un esfuerzo para arriba más, y eccola!, la iglesia de San Franciso

y su claustro (con Ricardito maravillado con una moto sidecar de colección, verdaderamente)

Continuamos hacia el Teatro Signorelli (por Luca Signorelli, uno de los hijos famosos de Cortona)

Es una plaza muy linda, que aloja también un museo etrusco (en un hermoso palacio)

Nos quedaba, para el final, Il Duomo di Cortana… enorme y majestuosa

sobre un balcón a la mejor tradición toscana

Ahí, abajo, se divisa el cementerio:

Y, lo que decíamos antes, en la piazza, la obra de Andrea Roggi, L’Albero della Vita

Con esta bella imagen, fuimos descendiendo… siempre rodeados de estas vistas

Arrivederci Cortona!

[Bonus track Cortona, para mi amigo Ricardo]

Arezzo

Eran apenas pasadas las 3pm y encaramos hacia Arezzo, la ciudad (importante) más al este de Toscana. En el camino, nos sorprendió un chaparrón que no estaba en los cálculos, pero que por suerte fue solo eso.

En previsión de que al día siguiente, en Firenze, pararíamos en un camping, decidimos buscar un parking con algún servicio para pasar la noche. Llegamos súper bien, una vez más a los pies de la ciudad antigua a recorrer, y una vez más bendecidos por la buena fortuna… scalieri mobili, per tutto il percorso!

Pasamos un primer arco

y ¡más escaleras! ¡una bendición!

Nos pareció que Arezzo está muy enfocada en promover el turismo, porque están estas facilidades, más información turística, mapas gratuitos, una señalética prolija y detallada… fantástica.

El conjunto de escaleras conduce a la Piazza del Duomo, con una gran catedral precedida de escalinatas, todo prolijísimo

(en la misma piazza, el Palazzo Comunale)

Nuestro interés cholulo principal era llegar a la Piazza Grande, lugar donde se filmó La vita è bella, de Benigni:

(https://open.spotify.com/track/2JDI1bO77h8qHKwNYs6MgY?si=492dc60c4f434468, 😉 )

La plaza es verdaderamente asombrosa… por lo grande, lo majestuosa, flanqueada por iglesias, palacios y una recova insólita (por la fecha, ¡del s. XV!), muchos bares con gente tomando su aperitivo… muy linda

La gente local disfruta de su plaza 😉

Arezzo es la cuna de quien c. 900 creó la escala musical, Guido D’Arezzo. También del gran precursor del humanismo, Petrarca, cuya casa natal se encuentra aquí en Arezzo y de quien hay un monumento (realmente, monumental)

ubicado en un parque hermoso, detrás del Duomo,

con unas vistas -una vez más- espectaculares:

El día había sido muuuuuuuy intenso (incluso, lo terminamos con la confirmación de que no podemos acceder al homebanking del Banco Santa Fe… a ninguna cuenta, desde ningún dispositivo, más allá de que pudimos arreglar lo que teníamos que hacer con María 😉 )

Dado todo eso… era la hora del relax, ya cerca de las 7pm. Cena europea, tempranísima, charla relajada y a dormir a las 10pm.

[Escribí todo esto en mi despertar temprano, sin hacer ruido espero, y luego ya en ruta hacia Firenze, próximo destino]

Allí donde haya odio, que yo ponga amor… donde haya tristeza, ponga alegría

9 MAY 2022

Assisi

¡Qué decir de la enorme felicidad de volver a caminar las callecitas de Asís, de entrar a esas basílicas sobrecogedoras! Para alguien que fue formada por hermanas franciscanas, en una ciudad cuya iglesia era franciscana, que cantó en los grupos de JUFRA… es una emoción muy difícil de explicar. Francisco es la mejor versión de la religión católica… desprendida, atenta a la espiritualidad, a los pobres, a los enfermos, a los necesitados… La magia de Asís es sencillamente impar.

Cristina y Ricardo no conocían, así que era un destino obligado y deseado.

Tardamos poco más de dos horas, manejando tranquilamente desde Forano. No había tanto tráfico y diríamos que hay más explotación agrícola que en aquella zona. Trigales, campos de amapolas, el verde intenso de la vegetación explotada de la primavera… Cada tanto, un pueblo medieval colgado de la montaña. ¡Bellísimo!

A pocos metros del destino, esta foto desde la ruta desplegando a Assisi a todo lo largo…

La app que estamos manejando para localizar parkings, áreas de autocaravanas y campings se llama park4night y nos marcaba un área con servicio de agua potable, desecho de aguas y carga de electricidad. Lo más destacado eran las vistas… ¡y no nos mintieron!

Lujo y privilegio absolutos.

Nos ubicamos, picamos algo tranquilos en el camper y salimos rápidamente para Assisi. Caminamos entre trigales

y olivares

Pensábamos tomarnos un bus para trepar hasta allí, pero justo pasó delante de nuestras narices y había que esperar una media hora, así que tomamos la decisión de trepar (duramente)…

Arrancaríamos por la Basílica de San Francisco, con bastante gente en el camino

Ya ingresamos en el área de la basílica

con el mensaje franciscano inconfundible: Pax et Buonum

La basílica fue construida en el s. XIII, luego de la muerte de Francisco. Es bellísima y consta de una basílica inferior y una superior, además de alojar la tumba del santo.

Las fotos en la basílica estaban restringidas (por no decir prohibidas) pero la violación masiva de la norma nos llevó a emular la mala conducta, así que aquí van fotos furtivas de la basílica inferior, llena de frescos increíbles y una oscuridad sobrecogedora

Desde la basílica inferior se accede al claustro

y de allí a la basílica superior, donde en nuestra anterior oportunidad dimos con un concierto espectacular

Saliendo de la basílica superior se llega a un jardín bellísimo, otra vez con el lema «paz y bien»

Esa explanada es bellísima, con vistas alucinantes al valle

Desde allí divisamos el área de autocaravana donde teníamos estacionado il camper (¡todo eso habíamos trepado!)

Una escultura espectacular…

La visita continuaba «bajando» hacia el «centro» de Asís, con cantidad de bolichitos comerciales y casas increíbles

Hasta llegar a la Piazza Comunale, el centro neurálgico de Assisi, con el municipio, palacios, finanzas y un templo de la era romana, Minerva, transformada en el medioevo en iglesia católica, Santa Maria sopra Minerva, bellísima por fuera y por dentro:

La plaza tiene una fuente muy linda, antes de seguir camino

Seguir camino, decíamos, hasta la Basílica de Santa Clara, seguidora de Francisco y fundadora de la orden de las clarisas. La basílica es bellísima, en piedra blanca y rosa, se asemeja bastante a la basílica superior de San Francisco

Adentro tampoco podíamos sacar fotos (de la iglesia, de la tumba de Santa Clara), pero pudimos robar la del Cristo de San Damián. La tradición católica refiere que, cuando Francisco rezaba ante esta imagen hacia el 1206, Cristo le dijo que reparase su casa, que se encontraba en ruinas, tras lo cual llevó a cabo la reconstrucción del templo

Quedamos muy impactados con esta imagen, tan distinta y tan bella.

La iglesia tiene una gran plaza delante con vistas preciosas

Con esto terminábamos la recorrida por lo principal de Asís. Ya eran pasadas las 6pm y decidimos bajar lentamente, lejos de la arteria principal y los puestos comerciales

Hasta llegar a la Piazza San Pietro, con una iglesia de benedictinos, muy austera y bella, que hoy aloja la tumba de un joven que beatificaron hace poco, llamado Carlo Acutis (a quien le interese, va el link, parece muy emotiva su historia).

Nos quedamos con mil y un detalles, todos arbitrarios pero que por una u otra razón hicieron la visita:

Emprendimos ya el retorno, dándonos vuelta a cada rato de modo de mantener vivo en nosotros ese horizonte inconfundible:

Y de nuevo el privilegio:

Claro, la noche también sería especial, en múltiples sentidos (primera vez que cenamos los cuatro en el camper -genial- y que dormimos los cuatro -mañana les contamos :)-), pero sobre todo en este:

(ambas, desde el camper… soñado)

A domani!

Casperia, che bel paese

8 MAY 2022

Casperia

Ayer después de almuerzo despedimos a Alicia y Pedro, que ya debían volver a casa… ¡fue hermoso compartir aunque sea esos pocos días!

Nosotros seguimos en plan «ritmo tranquilo», tomándonos un cafecito en el bar y volviendo al depto.

Esta mañana la dedicamos a compras en el forno (pizza, pan y falloni de achicoria), nos fuimos al súper con el camper a aprovisionarnos para nuestro viaje, almorzamos livianos y, por la tarde, el plan era conocer un pueblito muuuuuy recomendado en la zona, al que no habíamos podido llegar con nuestras caminatas.

Se trata de Casperia, un piccolo paese de 1200 habitantes, que data de 1189 y fue nombrado por Virgilio en La Eneida. Dejamos el camper estacionado en la parte baja y ya la base del pequeño borgo nos pareció increíble…

Es un pueblo bien alto, con vistas increíbles. En la base hay una iglesia muy linda

En la parte antigua, directamente no se puede entrar con auto. Hay todos callejones de piedra, que van formando escalones y que van conduciendo hacia arriba:

La dueña (y suponemos que artesana) de una joyería estaba sentada disfrutando el sol, luego de tantos días de lluvia…

Enseguida hay una plaza con una hostería

y unos balcones con vistas increíbles…

Seguimos subiendo… casas ultra bien cuidadas, muy en armonía… buen gusto… ¡aquí no hay enanitos de yeso!

Llegamos hasta la plaza principal, con la comuna, casas importantes y un bar (cerrado)

Y, más arriba todavía, la iglesia principal, con la torre que se distingue desde abajo y lejos:

El pueblo es una invitación a sacar fotos y más fotos… el turismo es básicamente local, de «escapada», y hay muchos negocios de arte y artesanía, bed&breakfast…

Nos enamoramos de los detalles…

(el apellido de nuestro amigo Gustavo, una callecita increíble)

Volvimos donde el camper

hicimos unos pocos kilómetros y encontramos un buen lugar para tomarnos unos mates. Como ya estaba fresco, fue «dentro de casita»

Hora ya de cenar y descansar, para arrancar mañana nuestro recorrido. Por suerte ya nos sentimos todos mucho mejor, así que… a domani!

Un comienzo un poco accidentado

4 MAY 2022 – 7 MAY 2022

Forano

Se hizo muy larga la espera, pero finalmente Ricardo y Mario, acompañados por los geniales-divertidos-generosos-amorosos-todo-corazón de Alicia y Pedro, ¡llegaron con «il camper» (así, en masculino, en italiano) a Forano!

Una alegría inmensa, después de más de un mes sin vernos… ni Cristi ni yo estuvimos nunca tanto tiempo separadas de «i nostri mariti», así que se terminaron la ansiedad y la extrañitis.

Bajamos valijas y llevamos «il camper» y «la furgo» de Alicia y Pedro a un parking que tenemos a escasos 100m (incluso puede ser menos).

Los esperábamos con buena cantidad de pizza al taglio y falloni (algo que nos encanta del forno, rellenos de zucchinis, achicoria u otras verduras). Nos quedamos hasta tarde enterándonos de las anécdotas (pinchadura de cubierta de «la furgo» entrando al ferry, estacionamiento de «il camper» entre medio de camiones gigantescos, nervios…). Final feliz para esa noche, todos juntos compartiendo el brindis y el saludo para la familia

Mario ya venía muy congestionado, con mucho catarro, aunque sin fiebre, pero al día siguiente la cosa se iba a poner peor… El otro factor para el «no muy buen comienzo» era el tiempo… la lluvia era la promesa del pronóstico por todo lo que quedaba de la semana y más… habría que aguantarse.

El plan era salir para Roma en el tren a las 13.02. A poco de llegar aquí a Italia me enteré que mi host brother, mi queridísimo Mark, estaría con su pareja en Roma entre el 4 y el 7 de mayo. Inmediatamente ya entonces combinamos para encontrarnos en la tarde del 5 de mayo en el lobby de su hotel, súper bien ubicado por la Via Cavour, al pie de las escaleras de San Pietro in Vincoli, a 40m de la estación de metro Cavour.

Una pena que Mario ya se sintiera tan pero tan mal… decidió quedarse y tratar de recuperar fuerza.

Cristi, Alicia, Ricardo y Pedro aprovecharían para hacer una caminata de recuerdo de algunos íconos de la ciudad. Por suerte, aunque estaba muy nublado (tirando a horrible, pesado y húmedo) no llovía. Mi cita era finalmente a las 4pm, así que los acompañé un poco más de una hora.

Bajamos en Piazza del Popolo, bajamos por la Via del Corso y nos desviamos para Piazza Spagna, ya decorada con los macetones de flores

Desde ahí la llamé a Cari, mi hermana, por su cumpleaños… feliz y divertida como siempre al teléfono y dispuesta a pasarla bien esa noche con sus amigas de Sanlo.

Los chicos encontraron un lugar donde comprar algo para picar y a mí ya se me hizo la hora de ir al Grand Hotel Palatino. En el camino, me paré a sacar una foto, fascinada con esta esquina:

Llegué al lobby del hotel y nuestro encuentro fue pura emoción… hacía mucho mucho mucho tiempo que no nos veíamos, así que nos dimos un largo abrazo y nos charlamos todo…

Mark y Tom son «lo más»… tienen una pareja increíble, han formado una familia hermosa y muy unida. Ya perdí la cuenta de los años que hace que están juntos pero son por lo menos 25 o quizá más. Han pasado momentos muy difíciles, con problemas de salud delicados, pero hoy están disfrutando de viajes, de sus cruceros tan amados, luego del encierro de la pandemia. Roma era una asignatura pendiente ¡luego de 6 intentos fracasados!

Me llenaron de regalos preciosos y, lo más lindo, nos hablamos todo, recordamos viejos tiempos, imperdibles chismes familiares e hicimos videollamada con Gloria y Norm, que volvían de un crucero (esos con «rueda de palas», por el río).

El tiempo se me esfumó… De repente entró un mensaje de Cristi: eran las 6.45pm y ya se subían al tren para volver a Forano, no sin antes probar el mejor café de Roma, Sant Eustachio:

Obviamente yo no llegaba, así que estiré mi charla hasta las 7.15pm y me despedí de Mark, que me acompañó hasta el Metro

Fue muy lindo recibir su mensaje… lleno de amor para mí (que, por cierto, es recíproco):

Mark Boyer está en Roma.

Spdtooeda9o:a  4l 3y7a1m59ft7 61c04h8s1   · Family is not who you share blood with, it is who you share your heart with.This is my sister, Andrea. She lives in Argentina and is an amazing sister, wife, stepmom, grandmother, lawyer, instructor and all around amazing human being. I was fortunate enough to be in Rome the same time she was. I haven’t been able to see her in person for several years and being able to wrap my arms around her, hug her and tell her I love her makes this the best day in 2022!Caio, te amo mi hermana!

Llegué a Forano cerca de las 9pm y ya tenía a mis asistentes de cocina con todo listo para empezar con el risotto ai carciofi, que quedó riquísimo. Los chicos (bueno, seguiremos llamándonos así… me permito esa licencia) trajeron unos vinos increíbles de España (me temo que la relación precio-calidad es mejor en la Madre Patria Uno que en la Madre Patria Due…).

Nos quedamos charlando hasta tarde, Mario se sentía cada vez peor, tenía unas pocas líneas de fiebre pero estaba saturando oxígeno mal, totalmente congestionado y cerrado el pecho, así que empezó con antibióticos esa misma noche. Luego de cachetearme para que cayera en que realmente se sentía muy muy mal, cambiamos de lugares y nos quedamos a dormir en el departamento, de modo de estar en una cama y cerca de un baño cómodo y completo.

Al día siguiente (viernes) amaneció todo cerrado y amenazante de lluvia. Mario y yo nos quedamos en el departamento y los chicos salieron de paseo, aunque medio pasados por agua. Luego de solucionar un tema eléctrico de «la furgo», fueron hasta Poggio Mirteto y, aunque llegaron tarde para el mercado, probaron la porchetta en un forno que resultó ser del mismo dueño del de Forano. Fueron hasta Cantalupo, compraron algunas cosas que necesitaban y volvieron cuando ya la lluvia caía a cántaros.

Antes, habían pasado a comprar topetines («qualcosa per le gambe delle sedie»)… Giuseppe (el anciano dueño del departamento) se había quejado por los ruidos del arrastre de las sillas… ¡duerme justo abajo de la cocina comedor nuestra, luego de cenar a las 5pm!

A la mañana habíamos comprado sciropo espettorante, antigripales. Ya estamos los seis tomando alguna cosa (Ricardo empezó también con antibióticos)…

A la noche tocó pasta… nos fascina (penne rigate, con verduritas y panceta salteadas).

Hoy el que se siente peor es Ricardo, Mario un poco mejor…

Pedro y Alicia empiezan a volver en dirección a Civitavecchia en un rato (escribo esto al mediodía). Fue poquito tiempo con ellos pero suficiente para la felicidad del reencuentro y ponernos un poco al día con sus proyectos, que son muchos y hermosos (en particular, la finca que se compraron a 20′ de la casa… un sueño renovador).

Un comienzo medio accidentado, pero confiados en que nos pondremos bien y empezaremos il giro per l’Italia centrale

Ahora las montañas (en serio)

14 ABR 2022

Francavilla al Mare – Guardiagrele – Piana delle Mele – Francavilla al Mare – Forano

Ahora sí… íbamos hacia el oeste y hacia arriba, a las montañas «de verdad». En media hora, llegamos a Guardiagrele, con una población de casi 10.000 habitantes, el primer lugar donde vivió Lilian cuando vino por primera vez y donde nacieron sus dos hijas, Martina y Fiorella.

Es be-llí-si-mo, más allá de que uno entienda que es un lugar muy pequeñito y aislado en el que vivir… y que tampoco ha de ser fácil…

A lo lejos… el mar…

Las imágenes son irresistibles…

(ahí atrás, la Majella)

Y luego, il gran Sasso!

El hierro forjado es una marca del lugar

más allá de que -con las modas y la pérdida de ciertas tradiciones- van quedando menos o tratando de adaptarse a los nuevos tiempos…

(por ejemplo, con esta fuente en una plaza más reciente)

Las casas de la calle principal están construidas en bóvedas interiores… como en este restaurante (parece que todos son así aquí en Guardiagrele)

Seguimos por la principal, encontrándonos con estas intersecciones…

y la Mostra, donde quizá pronto venga Lilian a exponer… cosas lindísimas adentro!! Me acordé mucho de Normita, la filigrana, esas puntillas milimétricas, había cosas muy muy lindas… en metal, cerámica, vidrio… de todo

También de La Presentosa, una joya tradicional de este lugar, que se vende en las joyerías y que reciben las mujeres de sus novios o prometidos, como señal de alianza

Algo que Lilian nos había hecho prometer era no dejar Guardiagrele sin probar la típica pasticceria del lugar… «las tetas de monja»… que sucede que vienen de a tres 😉

Compramos la «teta» en una panadería y la fuimos a comer en un bar atendido por ¡venezolanos! Ella, hija de un italiano de ahí mismo, Guardiagrele, emigrado a Caracas y vueltos a vivir a Italia; él, venezolano de pura cepa. Los hijos, dos muñecos. Todos, muertos de saudade por el ruido y la vida y todo de Caracas…

La iglesia principal tiene unas campanas impresionantes, que cambiaron no hace tanto

Mantiene pinturas antiquísimas…

En la otra punta de la ciudad, aquella plaza con la fuente de hierro y un mirador imponente

Con il Sasso detrás…

Nos quedaba la iglesia de San Francisco, con su bello y ascético claustro

… para ya partir todavía más arriba… hacia Piana delle Mele, en camino hacia las pistas de esquí (a las que, obviamente, no llegamos).

En la zona del Parco Naturale Majella todavía había nieve

Se trata de un parque de aventura, camping, recreo, etcétera, pero apenas si estaban limpiando y acomodando todo para el fin de semana y la Pasquetta.

Como no pudimos comer nada allí (tutto chiuso), volvimos raudamente a Francavilla, a la casa de Lilian, y en 5′ nos preparó una picada espectacular y ya salimos para tomar el bus de vuelta… no sin antes cumplir con el deseo de mi amiga de sacarnos fotos en el puente de Pescara, súper moderno y bellamente emplazado al lado del mar…

Nos despedimos con un arrivederci, un hasta siempre, un infinitas gracias, un nos vemos cualquier día de estos… seguramente será así…

Desde el bus, imágenes que seguían reverberando en el recuerdo…

Hacia el sur de Francavilla

13 ABR 2022

Francavilla al Mare – Ortona – San Vito – Francavilla al Mare

Nuestra guía y amiga no nos dio respiro… nos pasó a buscar a eso de las 9am con un programa que culminó con nuestros celulares marcando 12.7km… apenas 😉

El objetivo era conocer la «costa alta», acantilada, más al sur de Francavilla. En pocos kilómetros, un cambio radical de escenario. Entramos a Punta Ferruccio, más concretamente, Ripari di Giobbe, donde hay un camping con playa (al día de hoy, todavía cerrado por «fuera de temporada») que Lilian quería que conociéramos para que tuviéramos una idea de un camping por la zona… Por suerte, otro día divino

con uno de los dos macizos -la Majella– si mirabas para un lado… y el bello mar si mirabas para el otro:

¡A bajar! ¡y cómo! (aunque lo duro sería remontar la subida, pero felices…)

La playa es de piedra y, como decíamos, no hay nadie hoy… se llena de turistas, sobre todo alemanes, en el verano

Desde allí, nos dirigimos a Ortona, un paese divino… hermoso, con una ancha peatonal llena de barcitos, callejuelas laterales de otros lados

y unas pasarelas espectaculares que dan al mar, con grandes construcciones como un teatro…

iglesias

casonas señoriales

y, a lo lejos, la vista del puerto

Desde ahí caminamos hasta la Iglesia de San Tommaso Apostolo, donde está la tumba de aquel «que no creía»…

Por esa misma calle desembocamos en el Castello Aragonese, una fortaleza al lado del mar, desde la que apreciar unas vistas que quitan el aire…

El puerto…

Precisamente hasta el puerto bajamos…

Y allí mismo saludé al mar en nombre de Mario 😉

Hasta que llegó el momento de almorzar… ¡de antología! En San Vito Chietino, una playa que «domina l’Adriatico lungo la Costa dei Trabocchi». Está llena de restaurantes para comer pescado y mariscos… inolvidable:

¡Y Lilian no come pesce! Peccato.

Un trabocco es un dispositivo construido al lado del mar para facilitar la pesca, característico de esta zona del Adriático, de ahí la Costa dei Trabocchi. Hoy, se reconvirtieron en parte del paisaje, con pequeños restaurantes o bares… muy pintorescos

San Vito tiene su parte «baja» y «alta»… arriba, es un pueblito encantador…

Los vecinos arreglan sus frentes de distintas maneras, muy alegres y dedicados

Al final del pueblito, un belvedere alucinante…

Desde allí ya se ve no solo Majella sino, también, Il gran Sasso (el otro macizo, más imponente pero más lejano, con forma de Bella Durmiente; aquí todavía no se ve porque no era un día diáfano… la distancia no permitía una buena foto).

Ya bajando y retornando en dirección a Francavilla, paramos en el Cimitero militare canadese di Ortona, un lugar inesperado… cientos de canadienses muertos en la II Guerra, enterrados aquí

Llegando ya a Francavilla, y cerquita de la casa de Lilian, recorrimos un parque principalmente destinado a pasear perros y con una iglesia «desacralizada», cerrada y en estado de casi abandono.

Seguía siendo un día precioso, pero ya para esa altura nuestras piernas no daban más… era la tardecita, volvimos a la casa. Lilian y Cristi fueron a buscar porchetta, una carne de cerdo que se cocina deshuesada y es exquisita… Acompañamos con prosecco… a morir!

La vuelta al departamento en el que parábamos incluyó la presentación de Daniela, la consuegra de Lilian, una psicóloga fuera de serie, jovial y simpática. Por suerte, tuvimos la chance de agradecerle personalmente su generosa hospitalidad y de darle un pequeño presente. Lilian y ella se llevan súper, con lo que la familia ampliada es una bendición (y aclaró que es por todos lados, también por los «injertados» de los otros hijos). Conversamos en un fluido italo-spagnuolo (mmmmmm… pobre Lili, haciendo de traductora)… y a dormir!!!

Y un día estuvimos viajando otra vez…

12 ABR 2022

Forano – Francavilla al Mare

Acá estamos, en Forano, provincia de Rieti, región del Lazio, a 60km de Roma, retomando con Cristi Avena el viaje que la peste nos robó, allá por mayo de 2020. Y aunque todos hemos cambiado mucho (no solo el mundo y las circunstancias que nos traían por aquí), seguimos apostando a disfrutar y vivir esta experiencia única y -ciertamente- privilegiada.

Hablando de privilegios, la posibilidad de reencontrarme con mi amiga Lilian de «Sanlo», radicada hace ya muchísimos años en una playa increíble, sobre el Adriático, llamada Francavilla al Mare, provincia de Chieti, región Abruzzo.

Su infinita generosidad hizo que planeáramos una estancia de tres días y dos noches allí (del 12 al 14 de abril) y su hospitalidad-hasta-el-más-mínimo-detalle la convirtió en una realidad inolvidable… GRACIAS, INFINITAS GRACIAS.

Ese martes 12 nos despertamos a las 6am, bajamos la pendiente que une Forano y Gavignano Sabino (el pueblo a nivel de las vías del tren, con el que conectamos habitualmente hasta la estación Roma Tiburtina. No más salir del departamento, la niebla mañanera le dio un aspecto increíble a la antigua y bella casa que tenemos justo enfrente…

… y el camino no le fue a la zaga…

Ningún problema con la conexión tren – bus. La estación de bus es, como tantas, fea… parece en construcción, ojalá la embellezcan (la de tren apenas al lado es muy moderna y agradable).

Antes de subir al bus Dicarlo nos pidieron el Green Pass (entiendo que si no lo teníamos, directamente no viajábamos… así que menos mal que finalmente lo pudimos conseguir). El bus iba lleno…

Lilian nos había advertido que el paisaje era bellísimo… que atravesaríamos las altas montañas del Abruzzo con hermosas vistas… no defraudó:

El bus salió a las 10am y, teóricamente, llegaba 12.20pm. Paró un par de veces no sabemos bien por qué (una de ellas, en área de parking de una estación de servicio… ¿un tema eléctrico? ¿alguna alerta en el tablero?, jamás lo sabremos porque siguió, sin problema).

¡Alegría inmensa reencontrarnos con Lilian!… felices

(As time goes by!!!)

La propuesta de nuestra anfitriona era exprimir el tiempo de las tres juntas, así que ahí no más tiramos las mochilas en el baúl del auto y arrancamos de caminata por el centro de Pescara, una ciudad moderna, reconstruida casi en su totalidad tras los bombardeos de la II Guerra.

Y queda solo hacer unos pocos pasos para dar con el mar…

Una playa extensa… de arena fina, con la apariencia propia de la temporada (muy demorada la primavera… todavía fresco fresco)

Volvimos sobre nuestros pasos, nos fotografiamos con un ícono del lugar

y caminamos por un puente que cruza el río Pescara (que va a desembocar ahí no más al mar)

y que conecta con lo poco que quedó de la Pescara vieja… ahora muy aggiornada a la movida del arte, la gastronomía y la noche

… homenajes al poeta local Gabriele D’Annunzio:

Continuamos caminando hasta la Cattedrale di San Cetteo, el patrono de Pescara, donde bautizaron al Matti, el nietito de Lilian

… para luego volver por el puente, buscar el auto en el estacionamiento y -hacia el sur, en pocos 15′- llegar a Francavilla al Mare.

Si nos preguntaran por una característica de Francavilla diríamos «¡larguísima!». Es verdaderamente extensa… pocas cuadras de ancho y lunga, molto lunga… tanto, que tiene tres «centros», con sus sendos bares, plazas, iglesias, vida animada… Desde ya que los recorrimos todos. En el primero, atacándole a unas pizze al taglio, deliciosísimas, como todas en Italia. Nos cruzamos a la costanera, que tiene partes inexplicables (muy construida con casas que avanzan sobre el mar y bloquean virtualmente toda la vista), los lidos (balnearios), muy prolijitos

y esa pasarela que impuso un Sindaco contra viento y marea, disfrutada por los mortales que no viven en la primera fila… de nuevo la arena fina

… las escolleras…

Y como la passeggiata incluía degustaciones de sabores destacados del lugar (no por el origen, como en este caso, napolitano, sino por lo buenos que son), hicimos otra parada… que se convirtió en un punto altísimo del viaje: la aragostina… un hojaldre crocante como jamás comimos, relleno de una pastelera suave, nada empalagosa… para el recuerdo

(Parece que vienen rellenas de ricota también… no quiero ni imaginar)

El último centro que recorrimos es precioso, está más al sur y tiene el encanto de un puente… muy animado

¿Hace falta decir «che bello mare, l’Adriatico»? Es hermoso… ese color tan especial… ese horizonte fundido con el cielo (sobre todo, como lo veríamos a los dos días, desde las montañas altísimas). Fascinadas.

Trepamos hasta una zona alta de Francavilla, con una iglesia más moderna y, sobre todo, con unas vistas impactantes hacia el norte

Ya empezaba a atardecer, así que el recorrido terminaba en la casa de Lilian, en un lugar bellísimo de Francavilla, alto, tranquilo, sin ruidos, con hermosas vistas a un campo de olivos y a la montaña… Lamentablemente, tuvimos unas «bajas» en el encuentro: Ricardo (a quien no veo hace 30 años, seguro!), de viaje por trabajo, las hijas Martina (mamá de Matti, embarazada de Bianca) y Fiorella, las dos «guardadas» con Covid positivo (aparentemente hay una ola bastante extendida por aquí, casi sin síntomas, ¿variante XE?, no me acuerdo bien), ellas y sus parejas. Por suerte, pudimos conocer a Alesio, el menor de Lilian, un encanto, a punto de su «laurea». También pudimos conocer a Laila…

… ¡y el jardín zen de Ricardo, lleno de bonsais y plantas preciosas!

Capítulo aparte, todo el trabajo de artesana y, más todavía, el trabajo artístico de Lilian… con cera, acrílico y otras técnicas… bellísimo todo!!!

(mi preferido)
(di-vi-no, además por su significado ;)… una evocación de la familia… mi muy preferido)

Como no había hecho nada… Lilian se puso a cocinar tagliatelle ai funghi, que acompañamos con Montepulciano d’Abruzzo (obviamente!)

Final a toda orquesta para un día largo pero feliz y abundante en risas, anécdotas, recuerdos… lo pasamos genial las tres! Nos alojamos en un pequeño depto en el edificio donde vive la familia de los consuegros de Lilian, con todas las comodidades y todo lo que necesitábamos… increíble! Caímos rendidas…

A domani…

Bonus track (sábado a la mañana)

20 JUL 2019

Moscú

Va una yapa de fotos de la caminata final…

Ex KGB

¡Qué esquina imponente!

La famosa juguetería…

Iglesias en cuadra que se abre de la Plaza Roja

Manteniendo el «urbanismo natural»…

Anfiteatro del Parque Zaryadye

Alucinante el «puente flotante», que hace una V invertida sobre el río Moscú

Vistas desde el puente…

Jardines bellísimos…

Horror en la Plaza Roja… ¿tienen que celebrar el día mundial del boxeo!!!!!¡¡¡¡¡ aquí?

Cambio de guardia…

Un símbolo: Kiev (Ucrania) y Sebastopol (Crimea)

¡Vamos la lluvia!

Good bye Moscú, good bye Báltico

19 JUL 2019

Moscú

En plan de seguir conociendo, a media mañana salimos para el Palacio de Alexei Mikhailovich, dentro del Parque Kolomenskoye, de los que se puede conocer algo aquí.

Los zares rusos comenzaron a construir su palacio en este lugar, en las entonces afueras de Moscú, en el s. XIV. Se convirtió en la residencia favorita de Iván el Terrible. Tuvo su era de gloria bajo Alexei Mikhailovich, el padre de Pedro el Grande, quien pasaba sus veranos aquí. El palacio de madera fue recientemente reconstruido, siguiendo los rastros y utilizando algunos restos del viejo, incendiado.

Las vistas externas son preciosas:

y tengo muchas fotos del interior, pero me resulta imposible subirlas en lo que me queda de la noche. Pueden verse buenas fotos aquí

Caminamos hasta la plaza de Pedro I y la Iglesia de la Asunción, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, con un mirador muy bello.

Agotados por la caminata, nos volvimos un rato al hotel a tomar fuerzas. Nos esperaba un itinerario sugerido por la Lonely Planet,

muy cerquita de nuestro barrio, pero hacia el oeste… con énfasis en la arquitectura, impactante. Por ejemplo, este contraste:

la avenida Nueva Ararat, deslumbrante:

el conjunto del Radisson y Moscú City detrás…

la “Casa Blanca”…

El tour terminaba en un spot hipster que no supimos descifrar… era más para “after office” que para una cena como la que necesitábamos, así que volvimos pidiendo un Uber (no dábamos más… estábamos a 3.4km de la Plaza Roja) y entramos al GUM, a un comedero en el tercer piso. Definitivamente, para bufet mejor My My.

Mario se sacó la foto familiar 😉

y salimos… ¡a la lluvia!, a hacer algunas fotos nocturnas, de despedida:



Cierro esto en la mañana del sábado 20, nos quedan unas horas hasta el mediodía, en que deberemos dejar el hotel y partir para el aeropuerto. El vuelo sale a las 6.10pm vía Londres…

Nos quedan muchas preguntas para esta Rusia. Moscú es una ciudad grandiosa, gigantesca, vibrante. A cada rato nos preguntábamos por Lenin o Stalin viendo esta ebullición del capital… Tanto en SP como aquí los guías nos traslucían una ensoñación o añoranza del pasado, quizá de distintos pasados. Ambos coincidieron en detestar los ’90, a Gorbachov («traidor») y a Yeltsin («el peor»). Es claro que Putin les ha devuelto el «orden» (que parece que siguen anhelando) pero también «protagonismo» y remembranzas de esa grandeza… Fascinantes preguntas, sin respuestas obvias, como siempre.

Ya es hora de ir volviendo, a encontrarse con los afectos, los espacios vitales, las ausencias… La próxima vez que me encuentre con mi amiga la computadora, seguramente me entrará la nostalgia por estas crónicas.

Pasamos 18 días y noches inolvidables, recorrimos ciudades con su magia peculiar y vivimos momentos únicos.

¡Hasta la próxima!

Por la gloria de varias épocas…

18 JUL 2019

Moscú

¡Que me cumpla feliz, que me cumpla feliz! Otra celebración exótica… ¡Moscú! ¡qué afortunada, siempre en algún lugar envidiable! 😉

Está visto que será imposible aprovechar estas últimas horas en Moscú (escribo esto el 19 por la noche, el vuelo sale mañana por la tarde) y cerrar las experiencias inolvidables de este viaje con el detalle acostumbrado. No tengo más remedio que hacer una crónica telegráfica y remitirme a sitios web o a cortar y pegar algo que nos haya resultado interesante.

Obviamente seguimos las recomendaciones de Eliana y, en primer lugar, el 18 a la mañana nos fuimos a VDNKh (o VDNJ, por sus siglas en la transliteración que se hace a nuestro alfabeto) y que significa “Exposición de los logros de la economía nacional”. Como se lee en Wikipedia, “es uno de los mayores espacios permanentes de feria de muestras y recreativo del mundo, y uno de los más populares espacios públicos de la ciudad de Moscú”.

Desde luego que tuvo un desarrollo y popularidad impresionantes en la época stalinista, fue decayendo bastante para que, finalmente, el empeño de estos alcaldes de Moscú lo esté integrando lentamente al disfrute por parte de moscovitas y turistas.

Me impactó una crónica que encontré acá y que transcribo por las dudas que alguna vez la levanten:

Cada vez que visito Moscú intento pasar por tres o cuatro lugares señalados que condensan el latir de la ciudad y muestran cómo va cambiando el día a día de los moscovitas. Uno de ellos es la VDNkh, una especie de ‘heterotopia’ que concentra y resume lo que acontece en los lugares cotidianos.

Desde 1992 este territorio (más grande que el principado de Mónaco) se denomina Centro Panruso de Exposiciones (Всероссийский выставочный центр), aunque todo el mundo lo sigue llamando por sus siglas soviéticas VDNKh, que además son las que perviven en la parada de metro aledaña.

Aun recuerdo cómo lo primero que me preguntó mi amiga Nadjejda al conocernos en Moscú fue si ya había visitado la VDNKh. Juguetona ella (hace demasiados años que no la veo), me sugirió que me presentara allí en ese mismo momento y le contara a la vuelta mis impresiones… así que tomé el metro en yugo-zapadnaya (estación suroeste) y, así, sin referencias y con la guardia baja, me topé con la VDNKh como quien descubre la película “Freaks” de Tod Browning sin estar prevenido.

La VDNKh se construyó entre 1934 y 1939 por orden de Stalin, quien pretendía mostrar al mundo los logros del pueblo soviético. El espacio, formado por 70 pabellones y con 2.3 kilómetros cuadrados, pronto se convirtió en un lugar de peregrinación que recibía tanto a altos cargos provinciales del partido como a mozas de pueblo o machotes caucásicos, como podemos ver en esta graciosa película de 1939, “La criadora de cerdos y el pastor” (Свинарка и пастух)

Este centro de exposiciones era motivo de orgullo y símbolo de unión para el pueblo soviético, así, en los 50 fue reconstruida y ampliada para dar cabida a exhibiciones temporales, conferencias científicas y por supuesto, a la joya de la corona: el museo del cosmos y el pabellón espacial, con prototipos de los satélites Sputnik, los cohetes Soyuz y Vostok, reconstrucciones de los Apollo norteamericanos, y un Tupolev 154.

Tras el colapso de la Unión Soviética la VDNKh fue uno de los primeros lugares en Moscú donde se creó un mercado “capitalista”, pudiendo encontrar allí desde kebabs turcos, a pantalones vaqueros, pasando por diferentes tipos de armas, productos electrónicos chinos y comida en conserva. De hecho, la VDNKh era el mejor lugar donde comprar cds piratas antes de que apareciera la “Gorbushka”.

Paradójicamente, la escultura de Lenin se mantuvo, ahí, en el centro, y con su gesto característico de una mano alargada y la otra tirando de su chaqueta. Sin embargo, a mí me da la impresión de que en lugar de llamar a la revolución ahora parece decir que él también lleva dinero suelto en el bolsillo.

Churchill dijo de Stalin que “llegó a Rusia en una barcaza de madera y la dejó en posesión de armas atómicas”. Sin embargo, un paseo por el actual pabellón central de la VDNKh parece confirmar que el líder británico no terminó de leer la historia: la utopia se acabó convirtiendo en bizarros souvenirs, botellas de vodka con nombre y diseño kitsch que parecen ofrecerse como la única salida, cobras y animales exóticos que dan un toque onírico al lugar, y decenas de sacos de semillas que confirman el poder de la naturaleza frente a las ideologías totalitarias.

La VDNKh tiene algo de a-histórico en su historicidad, algo así como el Moscú de Yuri Luzhkov en la descripción de la investigadora rusa Svetlana Boym: “histórico en la forma y antihistórico en el contenido”; una “nostalgia ficticia” presentada a través de formas épicas que, paradójicamente, “ignoran cualquier trazo de la historia reciente”. Cierto paralelismo tiene también la película “Parque Soviético” (Парк советского периода, 2006), con esa idea de crear en Odessa un Disneyland soviético donde hermosas mujeres te sirven “po sovietskamu”.

Lo cierto, es que cuando visité por primera vez la VDNKh me pareció un lugar donde todo era posible pero nada resultaba factible, lo que viene a ser una buena descripción de los 90 en Rusia. Por aquellos años surgió en el slang ruso una curiosa palabra para describir esta condición: “bespredel”, una expresión que venía a decir algo así como “extrema potencialidad de algo ilimitado que pronto se agota”.

La mayor diferencia de Rusia con el resto de repúblicas soviéticas o los países de Europa del Este es precisamente esa falta de idea de futuro, o proyecto que vaya más allá de la mera estabilización social, política y económica. Así, la gente parece vivir en un tiempo “lost in translation” desde hace 20 años, con una actualidad basada en la negación de la Perestroika y la glorificación general de todo lo anterior a ella.

Durante los 90, esa “infinita potencialidad que continuamente se agota” fue gestionada a través de malabarismos políticos e ideológicos, y en los últimos años se ha conseguido con la formalización de lo público y el establecimiento de rituales políticos soberanos.

Aun así, la observación y el paseo por la VDNKh es inagotable; de hecho gran parte de su potencialidad está en las reacciones encontradas que provoca entre sus visitantes, sea por nostalgia, extravagancia o desidia.

Apenas salimos del subte (la estación lleva el mismo nombre, VDNKh), nos encontramos con este magnífico Monumento a los Conquistadores del Espacio… bello

Ingresamos al parque… hablando de monumentos, ¡monumental!

Continuamos por esa avenida central

hasta la estatua de Lenin

La primera fuente famosa es La amistad entre los pueblos, donde las estatuas femeninas representan las distintas repúblicas

pasamos frente a varios pabellones

hasta llegar a la otra fuente, la de la Flor de Piedra

En este hermoso pabellón había una exposición interesantísima (de lo que pudimos comprender, pues solo una pequeña parte estaba traducida al inglés) sobre el idioma ruso y el alfabeto cirílico… tomé varias notas, pero imposible volcar todo eso ahora.

Hay espacios que se alquilan para celebrar bodas, así que hay novias por todas partes (y extravagancias kitsch)

Salimos otra vez y le dimos la vuelta al monumento… ¡a punto de lluvia de cortina!

¡Volvieron mis nubes dramáticas!

Así fue, con lo que volvimos a nuestra estación, almorzamos en el centro comercial y decidimos descansar un rato (en mi caso, escribiendo el diario anterior) antes de disfrutar del regalo de cumpleaños de mi mamá, ¡dos entradas para ver ópera en el Bolshoi! Aunque tenía más sentido ver ballet, tuvimos en cuenta que en el escenario del teatro antiguo y principal daban ópera (el ballet estaba en un anexo moderno y más pequeño que construyeron para la etapa de fuerte remodelación); además de que la ópera que daba es bellísima, La dama de pique, de Tchaikovsky (yo la había visto con Ale Menicocci en 1995, en el Colón… no me acuerdo cómo fue que conseguimos platea en primera o segunda fila… maravilloso).

El teatro es soberbio, aunque bastante más pequeño que nuestro Colón. Van algunas fotos…

La puesta estuvo sen-sa-cio-nal. El aria del barítono que me fascina estuvo exquisita (se puede ver aquí por mi favoritoE). La escenografía era de una sobriedad y elegancia inenarrables… hubo efectos alucinantes, como una placa metálica en el fondo, inclinada, que provocaba el efecto de un espejo imperfecto de todo lo que ocurría en el escenario adelante… ¡Sin palabras! Goce completo.

A la salida ya teníamos elegido un restaurante a apenas dos cuadras (del Teatro y del hotel). Brindamos por mi cumple y comimos unos varinekes de salmón deliciosos, junto con otras cositas ricas.

Como no llovía, decidimos ir hasta la Plaza Roja para verla iluminada… solo que la cierran a las 12 y eran las 12.10am… volveremos.

El Bolshoi iluminado
La cuadra de nuestro hotel
La calle que cruza la de nuestro hotel