«Must see» Bangkok

10FEB2016

Nuestro plan de viaje tiene a la ciudad de Bangkok partida: dos noches al comienzo y cuatro noches al final.

Hoy es nuestro último día completo de la primera etapa. Mañana partimos para el norte, en vuelo hacia Chiang Mai. La idea fue no hacer tanto más largo el primer tirón del vuelo internacional y prevenir cualquier problema de demoras o cancelaciones, quedándonos directamente en Bangkok.

El día comenzó temprano, a las 6am despiertos y a las 7am desayunando. Rico y distinto (mucha comida china). Para las 8am estábamos acomodando las cosas y saliendo, una vez más, hacia el Central Pier para comenzar el fundamentalísimo circuito a pie Ko Ratanakosin.

LP promete que «sin respiro, este recorrido cubre todas las atracciones ‘indispensables’ de Bangkok en una sola mañana». Son más de las 6pm y todavía no entendemos cómo puede alguien hacerlo en una mañana.

Nosotros terminamos exhaustos a las 3pm, con un par de puntos sin conocer (el mercado de amuletos y la Universidad de Thammasat, «conocida por sus facultades de Derecho y Política», sede de las sangrientas manifestaciones de 1976, con cientos de estudiantes tailandeses asesinados o heridos por los militares). Volveremos.

El barco nos dejó en el muelle de Tha Chang, uno más al norte de aquel donde se baja la mayoría de los turistas (Tha Tien, que conduce más directamente al Palacio Real y templos).

Ko Ratanakosin es el antiguo distrito real, sede de su palacio y de infinidad de templos brillantes y ruidosos mercados. Efectivamente, en cuanto a valor cultural, es la parte más importante de la visita de la ciudad.

Empezamos el recorrido pasando por la Universidad de Silpakorn, «el mejor centro educativo de arte» del país, con una historia de intervención de un arquitecto italiano naturalizado tailandés. Vista apenas la fachada de la Universidad, el viajero se acomoda para sumarse a (y aguantarse) las hordas de turistas, particularmente orientales. También nos cruzamos con cantidad de compatriotas, españoles, italianos, «europeos del este», estadounidenses y canadienses.

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Multitudes queriendo entrar al Wat Phra Kaew y al Gran Palacio. El primero es un templo im-pre-sio-nan-te, de gran lujo y fineza, resplandeciente de brillo por la porcelana, el oro, las piedras… Imperdible, como conjunto y en lo que sobresale de toda la visita: el salón soberbiamente decorado que alberga el Buda Esmeralda, de veneración preferente en el budismo tailandés.

Ya sospechábamos que se trataba de un conjunto cultural importantísimo, por lo que nos alquilamos las audioguías para disfrutar y aprovechar mejor el recorrido. Valió la pena.

[La entrada es «cara», para Tailandia: THB 500; la audioguía, THB 200; hay que dejar en depósito una tarjeta de crédito o el pasaporte… Pero ni la entrada ni la audioguía se puede pagar con tarjeta; «cash only»]

Todo el conjunto (templo y palacio) data de 1792, primer año de Bangkok como capital del país. Hoy en día, es un gran centro de peregrinación para budistas y nacionalistas. El estilo arquitectónico se denomina ratanakosin, muy muy preciosista:

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Murales del Ramakian, versión tailandesa del poema épico hindú «Ramayana». Bellísimos…

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Estupas brillantes, preciosas

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El famoso Buda Esmeralda… Pequeñito, pero bello… Foto con muchísimo zoom, tomada desde afuera porque adentro estaba prohibido.

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La visita continúa por el Gran Palacio, con distintos edificios, todos muy y bellamente ornamentados. Hoy se utilizan solo para ceremonias reales o como residencia de visitantes ilustre.

Salimos del complejo con terrible calor. Era el mediodía. Tratamos de buscar un lugar donde sentarnos y tomar algún jugo de fruta pero fue imposible… Por el lugar de salida de la visita, se continúa con espacios públicos, jardines reales y más templos, por lo que sólo había vendedores ambulantes. Nos rendimos, compramos gaseosa y agua y encaramos la próxima parada: Wat Pho, el archifamoso templo donde se encuentra un gigantesco Buda reclinado. La locación (dentro de un templo sostenido por columnas) no facilita la fotografía del más grande Buda del país. De apenas 46m de largo (¿ancho?) por 15 de alto, resulta imponente y bellísimo, de una estética armoniosa y bella. La base de sus pies tiene nácar incrustado pero… ¡adivinen!, la están reparando en esa parte.

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En los muchos otros edificios que hay en el lugar se aloja una impresionante colección de budas (algunos bellísimos) y el centro público de educación más grande del país…

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En el lugar ofrecían masajes… Un lugar muy lindo, que lucía muy limpio y serio. Luego compararíamos y nos enteraríamos de que estaba a muy buen precio (THB 260 la media hora), pero había 40′ de espera, así que seguimos de largo. Ya era pasada la 1pm, el cansancio nos imponía una parada urgente. Tal y como recomienda LP, buscamos un lugarcito en la calle Maharat. Lo encontramos, bien tailandés, para compartir una deliciosa phat thai con marisco (ese wok con fideos de arroz y verduritas, al que agregan carne de vaca, de cerdo o mariscos). Nos tomamos unos jugos reparadores y, ¡al circuito otra vez!

Ahora, para cruzar en ferry el río y visitar uno de los íconos de Bangkok… ¡en reparaciones!, con todos los andamios alrededor. Se trata del Wat Arun, «templo del amanecer», particularmente hermoso si uno lo ve desde la margen opuesta, de noche, todo iluminado. Ya lo haremos.

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Para el retorno en ferry ya eran las 3pm y nuestras piernas no daban más… Andábamos desde las 8am, con una temperatura razonablemente alta (32º) y el cuerpo pedía basta.

Regresamos al hotel. [Tip para futuro viajero de estos lados: no tomen el barco turístico, es tres veces más caro que el regular (de THB 13 a THB 40) y para nada. Hay una chica que simplemente anuncia las paradas y, encima, no se le entiende nada del inglés que habla.]

Ahí empecé a escribir, Mario durmió un rato y a eso de las 7pm salimos caminando por la calle Silom (la principal del barrio en el que paramos, sobre la cual está nuestro hotel) hacia el centro. Queríamos ver un e-reader para Mario, pero llegamos a las 8pm y el negocio cerraba 7.30… grrrrr. Ya lo encontraremos en otro lado.

Para entonces, decidimos cenar en el centro comercial. Un lugar estaba particularmente lleno. En sus mesas había una especie de sartén invertida, adaptadas con un calentador eléctrico en el centro… El lugar se llama BBQ y es comida vietnamita adaptada a los tiempos que corren… En el borde se coloca caldo caliente y allí se hierven verduras; en el centro, se asan carnes, mariscos, otras verduras… Muy entretenido y delicioso.

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A la vuelta, caminata previo al test de todo viaje: el índice McFlurry de Mario. Nos pareció baratísimo… THB 29, i.e. U$s 0.80. Ahora sí, no doy más. Ya contratamos un taxi al aeropuerto para mañana… Nos espera Chiang Mai.

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