Misceláneas

Hace rato que debía escribir sobre distintos aspectos que nos llamaban la atención de Tailandia, en general, y de Bangkok, en especial… Van, muy anárquicamente:

 

  • Informalidad de la economía

Parece altísima…, nada que asombre a un argentino. Buena parte de la economía del país está en negro: cantidad de transacciones en efectivo, tarjetas de crédito solo por encima de 500THB (unos 14u$s), falta de recibo en prácticamente todos los sectores vinculados con el turismo (tours, restaurantes, transporte). Para tener una idea, en el Novotel de Bangkok no nos dieron recibo del taxi «oficial» que nos llevó al aeropuerto.

 

  • Impresión general de Bangkok

Muy rápidamente la vinculamos con Kuala Lumpur (con contrastes brutales entre modernidad y subdesarrollo) y, al propio tiempo, la diferenciamos de Singapur (que, en su momento, caracterizamos como «Canadá en Asia»).

Las semejanzas con Kuala Lumpur se acentúan por el transporte sobrevolado en la ciudad, los mercados callejeros, los puestos en las veredas, un poco bastante de mugre urbana…

Hay marginales, claro, pero no más que en Argentina. La impresión no es la de India, aunque manifestaciones múltiples de hinduismo y budismo la aproximen todo el tiempo.

Hay datos muy típicos de «países emergentes»… informalidad, rápida búsqueda del confort y la tecnología (solo mencionamos algunos síntomas: celulares, acondicionadores de aire y pantallas de TV satelital). Todo eso, muchas veces conviviendo con la precariedad de la vivienda o la mugre urbana.

Junto con el área metropolitana, estamos hablando de una ciudad de alrededor de 15 millones de habitantes.

 

  • Arquitectura, en general

Sobre todo en las islas, nos impactó el cambio desde la precariedad de la casa de madera teca a la construcción prácticamente masiva en hormigón. Desde luego, todos los pilotes de las casas (algo muy habitual) de hormigón; a lo sumo arriba la casa de madera.

Las más modernas, sustituyen la madera por algún material que la imita: aluminio marrón oscuro, por ejemplo. El estilo se mantiene y es muy pero muy agradable.

En las islas (descartamos que en Bangkok también, solo que no lo hemos visto todavía) abundan los barrios cerrados. Construyen casas amplias, de dos plantas (más pilotes, en algún caso) pero prácticamente sin terreno alrededor… «Achoclonadas», diría un chileno.

 

  • Jardines verticales

Están de alta moda… inclusive en lugares públicos, por ejemplo en las columnas de hormigón que sostienen el skytrain.

 

  • Prostitución

Personalmente, «a cada rato» veo a una persona de avanzada edad (70+), occidental, del brazo o sentada en un bar o resto con una tailandesa joven (-30, a veces muuuuucho menos). Me hace acordar a la Cuba que vimos con mis amigas en 1996… italianos, alemanes, pagando por «carne fresca». Suena feo, pero es el comentario que me provoca. Al principio Mario me decía que él no lo veia «tanto»… pero la realidad es que bastaba con que nos diéramos vuelta para encontrar un caso. Malo y feo.

Al episodio en el tour a Ayutthaya, se sumó el comentario de un chileno que también era parte del grupo. Él se quedaba después del almuerzo en la estación de trenes, camino a Chiang Mai (viajaba toda la noche, parece que es toda una experiencia andar  en tren por Tailandia… Me hizo acordar a la pareja joven de argentinos que encontramos en Jaiselmer, India, Lucas y Agustina). Este chileno de no mucho más de 30 años, la edad de los nuestros, estaba «desagradado» de Bangkok… En un negocio lo acosaron mal intentando venderle un traje y luego habló muy negativamente de la «prostitución y la droga» en Bangkok, que vio y escuchó cosas «que no puede repetir». Como nosotros no estamos en el «circuito», evidentemente no tenemos idea de lo grave o sorprendente que pueda ser el tema. Sí nos resultaba raro que a un joven le impacte tan negativamente.

 

  • Todos descalzos…

Tanto como para que Mario reafirme su vocación de no contaminación del piso del nuevo departamento (¡?¿!), aquí todo el mundo a descalzarse y no sólo en los templos, donde directamente es obligatorio. Cantidad de negocios y tiendas obligan a descalzarse y hasta en el restaurante del Htl Zeavola en Phi Phi el protocolo era dejar los zapatos afuera 😉

 

 

  • Conducción / movilidad

Como adelantamos, conducen por la izquierda, «a la inglesa». El tráfico es endemoniado y hay millones de motos. La primera impresión es que «todos usan casco…»  Error; muchos no lo llevan, muchos van de a tres o cuatro más los bultos (??!!), nada que envidiarle a nuestra mejor tradición transgresora.

Al tiempo que son permisivos en esto, otros aspectos del orden urbano parecen más controlados. Por ejemplo, múltiples agentes en los andenes de trenes y metro para «ordenar» las filas de ingreso a las unidades. Liberan el centro de las puertas y organizan las colas en los costados.

El parque automotor en las zonas que frecuentamos de Bangkok es predominantemente nuevo. Llama la atención la cantidad de camionetas, pick-ups y 4×4 en general. Más en las afueras de la gran ciudad o en el interior empiezan los «destroyers» (Ricardo Chapo dixit).

La mayoría de los autos son japoneses y coreanos. Estando acá no sorprende que el Corolla sea el auto más vendido del mundo… amplio predominio de ese modelo. Escasamente se ve un BMW o un Mercedes… por ahí un VW.

 

  • Idioma / alfabeto

El idioma es absolutamente incomprensible, como en toda la región. Sonidos nasales, distintas entonaciones… mueve a risa en algun caso (obviamente, para nuestro oído).

El alfabeto, terrible:

 

 

El problema es que, en general, tampoco se les comprende fácilmente el inglés… Nos encontramos hablando inglés a lo indio en más de una oportunidad, ja ja, ¡como mi mamá le hablaba a Gloria (mi hermana americana) en San Lorenzo en 1979!

El hecho de haber venido por nuestra cuenta (sin tour ni guía) o de haber encontrado guías con muy pobre inglés nos privó de un aspecto siempre muy lindo de los viajes: indagar acerca de su cultura, hábitos, gustos, ideas, religión, educación, salud… en fin, una lástima, pero la comunicación resulta casi imposible…

Tampoco pudimos corroborar que, efectivamente como leemos y tal como luce en el «mobiliario urbano», el respeto y el cariño a los reyes sea tan alto.

 

  • Campaña de no banalización del budismo

Nos pareció interesante… en todos los templos, carteles de este tipo:

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  • «Etiqueta» social

Sigo sin acostumbrarme a los malditos carraspeos, catarreadas y estornudos brutales alrededor… tampoco me acostumbro al ruido al comer los fideos o tomar la sopa… vivo a las arcadas, sencillamente. In-to-le-ran-te, me espeta Mario 😉

 

  • Uniformes de la escuela

Suponemos que al resto de los occidentales le pasará lo mismo; estamos sorprendidísimos por el «estilo» de los uniformes escolares. Son ultra conservadores, parecen salidos de una película de los años 50 o antes… Mario se preguntaba cómo reaccionaría un adolescente occidental si le obligaran a vestirse así… Los hemos visto en los patios de las escuelas jugando al fútbol, vestidos con este mismo uniforme. Muy diferente.

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