La vita è veramente bella

12 MAY 2022

Lucca – Pisa – San Gimignano

[En memoria de Juanca, il mio caro papà, para quien la vida era una celebración cotidiana, aquí y ahora…]

Lucca

Esta mañana nos despertamos tranquilamente en el camping de Firenze, nos duchamos, cargamos y descargamos aguas, juntamos toldo, mesa y sillitas y ¡a la ruta de nuevo! Tomamos autopista para llegar a Lucca, ciudad de la que no teníamos mucha noticia salvo por lo leído en las guías (nadie que nos hubiera comentado algo) y nos sorprendimos gratamente.

Al noroeste de Firenze, Lucca es una ciudad extremadamente señorial, armónica, con unas murallas distintas y distintivas… únicas. A medida que nos acercábamos en la corta caminata desde el parcheggio, la sensación era de entrar en un laberinto muy abierto, muy verde intenso de un césped cuidado hasta en su altura, denso follaje de árboles, desniveles entre paredes y piso de la muralla y una completa integración con el entorno… ¡qué sensación maravillosa!

Atravesamos una puerta hacia el interior de la muralla

y por dentro nos trepamos a la parte superior:

La ciudad amurallada es relativamente pequeña y es un placer perderse por los callejones. Así llegamos a una piazza muy animada

con la iglesia de San Michele in Foro, preciosa por fuera

y un Cristo muy hermoso en su interior:

La espectacular guía de Mario nos alertó de un Duomo con una fachada «descaradamente asimétrica», resultado de haberse construido primero la torre y luego adosar (con poca fortuna) el resto… (creo que la fuga de perspectiva de las fotos disminuye el defecto real)

Otro de los atractivos era una plaza construida a partir de un antiguo anfiteatro romano, precisamente, la Piazza dell’Anfiteatro, también muy animada de bolichitos, bares, artesanato

Otro ícono del lugar es la Torre Guinigi, una de las pocas que quedan de las muchas que había en Lucca. Las familias ricas competían con la altura de las torres (algo que veríamos más patente en San Gimignano). Lo característico de esta, además, es su jardín con árboles centenarios… ¡sobre la punta de más de 40 metros de la torre!

No sabemos bien cómo, terminamos en la plaza y con la iglesia (de atrás) desde donde habíamos comenzado el recorrido

En nuestro punto de partida/retorno, volvimos a admirar el jardín del Palazzo Pfanner

y fuimos testigos de la mucha vida que hay en esas murallas… jóvenes, viejos, personas que entran y salen para su trabajo…

Con una pequeña contravención, corroborante de mi condición de argentina (y un poco asombrada por la cantidad de compatriotas que, en ese caso, me rodeaban), me trepé a un punto alto de la muralla…

Para el final, me parece que esta foto resume mucho la experiencia de Lucca:

Algunas fotitos sueltas…

(«Todo nos recuerda al Niño Dios», copyright Andrea Meroi, 2022 😉 )
(¡San Giusto! ¡Giustizia!)

Pisa

Segunda estación del día: Pisa, «para ver la torre», ¡obviamente! La única que conocía era Cristi, en un viaje en el ’80… la notó más inclinada 😉

Llegamos fácilmente al parcheggio indicado por la app, picamos algo y, alrededor de las 3pm, caminamos los 5′ de distancia que teníamos. Enseguida ingresamos a un área de venta de souveniers y cosas típicas

antes de ingresar, con la torre al fondo y en medio de un verdadero gentío

El día invitaba a ese parque hermoso -difícil describir la perfecta combinación de temperatura, humedad, viento, etc., totalmente placentero.

Aunque vamos perfeccionando las selfies

a veces no se sabe qué está torcido 🙂

Igual, peor es pensar que alguien que tiene cámara con trompa de 1m sacará mejor foto…

En fin… ja ja.

Todo el conjunto es (duomo, batistero, torre) es majestuoso:

El duomo sigue la línea fiorentina (¿o toscana?) que venimos viendo repetirse: piedra blanca, verde, rosa… muy lindo

Y, desde ya, como todo el mundo lo hacía…

¡También nosotros hicimos la nuestra! Como era de imaginar, nos divertimos mucho 🙂

La verdad es que la torre provoca compulsión a la foto, así que allí fuimos desde atrás también:

Otra vez desde adelante…

… y la despedida (que era bienvenida) con unas muy certeras palabras:

Arrivederci Pisa! Felices de haberte conocido.

San Gimignano

Volvimos «a por il camper» y partimos en dirección a San Gimignano. Habíamos encontrado un parcheggio bien situado y planeábamos pasar la noche ahí, sin ningún tipo de servicio.

Partimos de Pisa alrededor de las 5pm, pésimo horario para tráfico de salida de la ciudad. Por suerte, fue un pequeño trecho y luego el camino nos compensó largamente. «Toscana 100%», aquello que nos imaginábamos, eso que uno dice «un paisaje de la Toscana»… ahí estaba. Aquí van testimonios, desde el camper, parando donde podíamos… compulsión otra vez:

Van unas selfies especiales, listos para filmar «Bajo el sol de la Toscana» 😉

Ya se divisaba San Gimignano, «la Manhattan medieval», por las torres altísimas que construían los ricos y poderosos compitiendo entre sí.

todo rodeado de viñedos prolijísimos…

El estacionamiento que elegimos tiene una vista privilegiada…

Más allá de que cargábamos ya la visita de dos ciudades, el lugar nos llenó de adrenalina y nos aprestamos para trepar (brutalmente) otra vez… valía la pena…

Entramos a la ciudad amurallada

Todavía quedaban algunos bolichitos abiertos y nos compramos unas aceiteras de acero preciosas. La calle principal desembocaba en la Piazza del Duomo, flanqueada por las torres que quedan (15 de las 72 que llegó a haber)

Lugar y momento ideales para un aperitivo…

Difícilmente olvidemos este momento y este lugar. Felices.

Anochecía sobre nuestro bar

las torres se iluminaban

y desde las escaleras del Duomo teníamos imágenes preciosas

La plaza conectaba con otra, gigante

Y empezamos a bajar 39   40   43 44

Tocó cocinar penne ai carciofi, con rico vinito y ricos dulces… Dormimos espectacularmente bien en el parcheggio. Ya somos unos caravanistas más que experimentados…

6 comentarios sobre “La vita è veramente bella”

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