Dubai

28/29FEB/1MAR2016

Como viajábamos nuevamente por Emirates, decidimos cortar una vez más el regreso con un par de días en Dubai. En realidad, son 3 noches pero 2 días, porque llegamos el domingo 28 a la noche y escribo esto cerca de las 10pm del martes 1 de marzo; a las 2.30am del miércoles 2 de marzo nos pasa a buscar un taxi para el aeropuerto (el avión sale a las 7.10am y llega 7.45pm a Buenos Aires… 7 horas para atrás).

Tengo poco tiempo y poca gana de escribir, pero sé que si no lo hago ahora mucho menos podré hacerlo a la vuelta en Argentina.

Estuvimos en Dubai en marzo del 2012, de vuelta del viaje a China. Es difícil poner en palabras todo lo que ha crecido esta ciudad en menos de cuatro años… Hay zonas que nos resultan irreconocibles, como ésta en la que estamos parando, «The Walk» en Jumeirah Beach Residence. Un paseo increíble al lado del mar, negocios y restaurantes, hoteles gigantescos y lujosos, sumado a ese look «maqueta» que vuelve todo bastante irreal.

 

Nuestro hotel se llama Hawthorn Suites y es un tanto extraño: habitaciones gigantes, living y kitchen completa, servicio de playa y el mejor desayuno bufet de todo el viaje (medido por mi índice salmón rosado ahumado con alcaparras 😉 ).

Como dijimos en la anterior oportunidad, Dubai es una mezcla de obscenidad escandalosa con demostración increíble de lo que el hombre puede hacer… ¡a partir de y en un desierto!

Dependiendo de dónde y cómo se pare uno frente a esto, la pasará mejor o peor. Por nuestra parte, intentamos que los últimos días previos al retorno (siempre cargado de ansiedad, pesar y alegría en partes iguales) transcurrieran lo más placenteros posibles.  En estos dos días, hicimos un rato de playa cerca del mediodía (estamos en «invierno», amanece recién a las 7am, anochece 6.30pm aprox y la temperatura máxima fue de 26º, con sol), caminamos bestialmente (aunque uno tome el muy caro y espectacular metro/tram es impresionante lo que se camina y camina) y aprovechamos para hacer dos cosas que no pudimos en la anterior oportunidad:

 

  • Subida al Burj Kalifa

Cara, pero im-per-di-ble. Había sacado los tickets por internet desde Argentina. Subimos al piso 154, con tratamiento VIP (café especiado y dátiles en la recepción; «coctails» -aquí TODO sin alcohol- y dulces arriba), nos quedamos más de una hora, incluido el momento del atardecer, bajamos luego al piso 124

 

y, de ahí, al Dubai Mall a cenar en un restó desde el que veíamos la fuente y las aguas danzantes… Inolvidable.

 

 

  • Visita a «The Palm» y «Atlantis»

Ahora hay un nuevo sistema de «tram» (en el barrio en el que paramos, abarcando «Marina» y «The Palm») y «monorail» para llegar a Atlantis, complejo de hotel y parque acuático en el extremo más ganado al mar. Una obra loca, descabellada, pero ahí está…

 

Cierro el viaje con uno de los edificios de Dubai que más me impactan… Llegué y empecé a buscarlo; lo llamo «Twist Building» y, sencillamente, me encanta..

 

¡Hasta la próxima aventura!

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