Chiang Rai

 

 13FEB2016

[Escribo esto el 14, en Phuket, en tránsito hacia Phi Phi]

El tour del día a Chiang Rai fue un verdadero acierto. De haberlo hecho p0r las nuestras, no habríamos conocido ni una pequeña parte de los lugares a los que finalmente fuimos. Sucede que un bus regular nos hubiera dejado en el centro de Chiang Rai (que, directamente, no se visita); el famoso «Templo blanco» está a 13km al sur de Chiang Rai y el «Triángulo de Oro» a unos bastantes más al norte. Entre averiguaciones, regateos y traslados, nos hubiéramos quedado con las ganas…

Ni qué hablar del precio, más que conveniente (THB 1200 por toda la excursión, incluido almuerzo, visita a las «tribus», paseo en barco por el Mekong, etc.).

A las 7.30am nos pasaron a buscar por el hotel. Éramos 13 en una combi: 1 inglés, 4 singaporeanos (¿así se dice?, no me suena… y esta conexión es tan mala que ni quiero gastarme en buscar en la web), 2 turcos, 4 belgas y nosotros.

El guía se llamaba Mit y su inglés era particularmente malo, empeorado sensiblemente por la falta de varios de sus dientes (sí, la dentadura de muchos deja bastante que desear… la salud pública no es en todas partes igual…).

Apenas salimos, Mit nos hizo una rápida enumeración de lo que haríamos hasta las 9.30pm, hora prevista para el retorno a los respectivos hoteles.

Por suerte, nos tocó una buena ubicación en la combi (primera fila atrás de chofer y guía, yo al lado del muchacho inglés… que no pararía de ir al baño y tomar pastillas contra la diarrea, o así leí, mientras se bajaba latas y latas de coca cola y comía papas fritas o el almuerzo completo… :o)

Apenas empezado el viaje, el chofer colgó un ¿amuleto? de flores naturales y realizó algún tipo de invocación religiosa:

 

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Gracias a los dioses o no, manejó muy diestramente, sobre todo teniendo en cuenta el tránsito endemoniado que había y las curvas y contracurvas durante todo el camino. Algunos tramos eran del tipo «autovía»; otros, carriles simples que, cada tanto y en zonas muy empinadas, se habrían a dos carriles por mano. Muy muy buen estado, en general. Aparentemente, es una zona en la que tailandeses muy adinerados han invertido especulando con una explosión de turismo y de radicación de otras actividades.

Luego de una parada «técnica» intermedia  (bizarra, muy bizarra… con «hotsprings» -chorro de agua caliente- incluidas), llegamos a la primera atracción del tour: Wat Rong Khun, más conocido como  «Templo Blanco». La construcción comenzó en 1997, por obra y arte de un famoso pintor tailandés devenido arquitecto. Aparentemente de origen humilde y budista muy religioso, Chalermchai Kositpipat  quiso devolver al pueblo tailandés algo de su reconocimiento y dinero y ésta fue su manera: un templo blanco, para purificar el alma.

[Todavía no encuentro la manera segura de insertar una url para link directo, sobre todo con la «maldita» iPad y el «bendito» touch en la pantalla… Termino arruinándolo todo, así que va así: https://en.m.wikipedia.org/wiki/Chalermchai_Kositpipat]

Según lo poco que aportaba el guía y lo que leimos en LP e internet, el templo es por demás polémico: al blanco níveo y destellante por las incrustaciones de espejo,

hay que agregar esculturas sugerentes y no habituales para el budismo tradicional (expresarían el deseo de acceder a la santidad del wat)

 

para no hablar de las pinturas interiores del templo, que está prohibido fotografiar, pero que juntan las Torres Gemelas voladas, con Superman, Spiderman, cohetes dirigidos al espacio, etcétera. Ya afuera, la escultura de la saga de Starwar (¡perdón…. soy una de las injustificables que no vio ni una sola…!)  invita a fotografiarse y a comentar, en el latín actual, «forget about Buda»… ¿O será la única y agónica manera de atraer a las nuevas generaciones a Buda? ¿Cuán exitosa será la estrategia?

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Al templo se ingresa por un puente, símbolo del deseo de llegar al cielo:

Arriba, en la entrada, nos encontramos con la pareja catalana. ¡Nos dio mucho gusto verlos, entre tanta gente desconocida!

Seguimos el recorrido por exposiciones de pinturas del autor (bastante new age por cierto) y nos juntamos otra vez con el grupo.

Más allá de la polémica, debemos decir que nos encantó y que fue uno de los momentos que recomendaríamos y repetiríamos de este tour: moderno, distinto, provocador, estéticamente impactante (el blanco es enceguecedor pero resplandeciente y sumamente atractivo). Nuestro voto es positivo 😉

 

La segunda escala fue, para nuestro gusto, un tanto bochornosa… Eso de ir a ver seres humanos, «expuestos» para que veamos sus trajes, su modo de vida, su producción, y que les regateemos la compra de alguna artesanía, nos pone un tanto bastante incómodos… No obstante, allí estábamos, viendo a las tribus long neck, con la belleza de sus cuellos largos y sus collares…

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y constatando que aquí también, la técnica y el capital  arrasan con la topadora (¿será que es lo que todos queremos…  energía, confort, conexión, comunicación?)

 

Ya otra vez en el bus,  y dirigiéndonos hacia Chiang Rai (a la que solo circunvalaríamos), Mit intentó explicar algo de su historia. Contrastado lo poco que le entendimos de lo poco que dijo con lo también poco que hay en LP, podemos sintetizar lo que sigue:

Aparentemente, una de las primeras regiones agrícolas de la humanidad (4000aC) fue la del norte de Tailandia (junto con las regiones adyacentes). Ahí se sucedieron diversas tribus, con sus principados y reinos, y los thai habrían emigrado de China allá por el s. VII.

Chiang Rai fue fundada en el s. XIII, poco después de Sukhotai (ciudad a la que no iremos), considerada la capital del primer reino tailandés auténtico. Ambos pueblos se aliaron e imperaron hasta el s. XVI, en que ocurrió la ocupación birmana. En el s. XVIII Chiang Rai recuperó su independencia de la mano del rey de Bangkok, momento en que se unen el norte y el sur, no sin marchas y contramarchas para, efectivamente, consolidar esa unidad y «salvaguardarse mejor de la amenaza colonialista». Ésta es la única referencia de LP al tema y sobre lo que querríamos saber más… ¿Es cierto que fueron el único territorio del sudeste asiático que no cayó bajo el colonialismo europeo de la época? ¿Por qué? ¿Y qué de la cantidad de compañías extranjeras (vgr., llegada del ferrocarril a Chiang Mai en 1921)? ¿Ése fue el acuerdo? Ya tendremos más tiempo de estudiar.

Lo cierto es que la zona terminó de rematar su fama a mediados del s. XX con la producción y tráfico de opio… Toda una historia de exiliados del Kuomintang de China, hacia Myanmar; echados de ese país, recalaron en el norte de Tailandia con estatus de refugiados para reproducir su vieja vida china en las montañas. La integración fue difícil a partir de la persistencia de esas familias con el comercio del opio, bajo la protección de su «caudillo» Khun Sa y un ejército propio. Las montañas impedían el acceso de las autoridades tailandesas («en principio», contrarias a este comercio) y el resto es historia conocida: «bienestar social» de las familias y pueblos circundantes, protección militar, dificultad de controles en una triple frontera (Myanmar, Tailandia y Laos, en la confluencia del Ruak y el Mekong), corrupción y un dinero que lo compra todo.

El proceso de erradicación del cultivo del opio en Tailandia vino de la mano de una fuerte intervención estatal (objetivo primordialmente seguido por la reina madre de Tailandia, en particular frente a la amenaza del tráfico de metamfetamina), consistente en fuertes incentivos económicos para la sustitución de cultivos (té, café, maíz y frutales).

El objetivo habría sido largamente cumplido y los cultivos, más escasos, habrían quedado en territorio de Myanmar. El «Triángulo de Oro» es, entonces, un poco de historia.

¿Qué es lo que se visita?

En primer lugar, la «frontera seca» entre Tailandia y Myanmar, el «punto más septentrional» del país… Una «Ciudad del Este» hecha y derecha, en todo sentido:

 

Después, continuamos hacia el punto de confluencia de los ríos Ruak y Mekong, triple frontera fluvial:

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Cruzamos en barco a Laos, donde la gente va a comprar porque es sensiblemente más barato (fue muy fácil reconocer las mercaderías de los mercados de Luang Prabang… cantidad de cosas «truchas», puro falsificación, más alcohol y tabaco).

Ya de vuelta a tierra y a Tailandia, emprendimos el retorno a Chiang Mai. A las 9.15pm estábamos en nuestro hotel. Agotados, apenas dejamos las cosas y salimos a cenar al Riverside  Bar&Restó (o sea, a escasos metros de nuestro hotel). Comimos un pescadito y, ¡a dormir! Final de un día fantástico, muy disfrutado.

 

 

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