Última parada: Segovia

15/16 OCT 2017 – Elciego – Segovia

Y sí… se termina este hermoso viaje. Escribo esto desde una sala del aeropuerto de Barajas y, desde luego, solo podré subir algunas fotos y copi-pegar alguna referencia a la ciudad de Segovia. La elegimos por su cercanía a Madrid, para dejar el hotel y ya dejar el auto, llegar al aeropuerto tranquilos, no complicarnos con la partida, siempre estresante. De hecho, todo anduvo fenomenal, más allá de las muchas horas de espera que tenemos.

Copio directo de Wikipedia, lo mismo que habíamos leído en nuestras guías: Segovia es una ciudad española en la parte meridional de la comunidad autónoma de Castilla y León, capital de la provincia del mismo nombre. Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma y Clamores, al pie de la sierra de Guadarrama.

La ciudad vieja de Segovia y su acueducto fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. El acueducto de Segovia, de 818 metros de largo, es considerada la obra de ingeniería civil romana más importante de España, y es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de los que dejaron los romanos en la península ibérica.

Vivimos momentos de hondo dramatismo a la llegada: el hotel Don Felipe (¡magnífico, 100% recomendable!) incluía nuestra reserva de la cochera. De haber tenido buenas instrucciones a este respecto, no habríamos vivido la zozobra de meternos por los meandros de estas ciudades medievales pensadas para carros… En fin, ya pasó y, por suerte, ni un raspón al auto, nada… Logramos entrar por donde correspondía (por afuera, la cochera), hicimos el ingreso y salimos a hacer el recorrido sugerido por la guía Michelin.

Lo que sigue, serán solo fotos y alguna glosa menor… estoy sin fuerzas pero, al propio tiempo, sé que si no lo completo ahora ya no lo haré más…

La Catedral, enorme e imponente

la Plaza Mayor

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la Judería

 

De ahí, a la Plaza San Martín, la más pintoresca de todo Segovia

Cristi se sacó fotos en la Calle del Carmen, su segundo nombre 😉

y a pocos metros más, el mayor impacto: el Acueducto, construido por los romanos, s. I (Trajano), ¡sin amalgama! 28m de alto… Maravilla.

Ya de vuelta desde el extremo del tour, pasamos por la iglesia San Esteban (barrio en el que luego cenaríamos)

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para llegar finalmente al Alcázar de Segovia, una verdadera fortaleza y hogar de reyes, inspiración de Walt Disney para sus castillos de cuentos de hadas… lo cierto es que la inspiración del norte, tan diferente del estilo español, provino de Ana de Austria, cuarta mujer de Felipe II

(lo vimos de noche, afuera; entramos a la mañana siguiente)

Salimos a cenar después de hacer el web check-in para el vuelo del día siguiente, directo  a uno de los restaurantes recomendados por Lonely Planet, La cueva de San Esteban. El mozo un aparato, con buenas recomendaciones. Comimos delicioso, probando todos de todo: boquerones, croquetas, ensalada con queso de cabra, nueces y aliño de miel, cochinillo a las brasas… una delicia…

Volvimos sacando más y más fotos de la ciudad, a dormir…

A la mañana siguiente (pronóstico de lluvia abortado; teníamos un sol radiante) desayunamos, entramos a la Catedral y al Alcázar

Y así fue la despedida… volvimos al hotel apenas pasadas las 11am. Lo dejamos sobre el límite permitido (12pm) y salimos en dirección a Barajas. Ningún (en absoluto) problema con la devolución del auto de alquiler y aquí estamos, disfrutando de un descanso en una sala de Barajas.

Estoy apenas relajándome… el retorno es siempre especial para mí y particulamente estresante hasta que hacemos el embarque, ya está despachado el equipaje y los boarding passes en mano.

Felices felices felices, un viaje con mucha amistad de la buena, con mucha diversión con guiños de años entre nosotros y con toda la cuota de buena suerte imaginable… particularmente, en este viaje, con relación al buen tiempo.

¡Hasta la próxima!

 

 

 

 

La ruta del vino riojano

14OCT2017 – Donostia / Estella / Elciego

Ya entramos en tiempo de descuento… dos noches para nuestro retorno. La primera, una parada para recorrer algo de la ruta del vino de La Rioja, el más reputado del país; la segunda, ya cerca de Barajas, un clásico en los recorridos por España, Segovia.

Teníamos pautado el ingreso al “alojamiento rural” (una categoría un tanto inadecuada para el significado habitual de esos términos) La Corchea, en Elciego (Rioja Alavesa), a las 3pm. Una de las rutas posibles hasta allí tenía como puntos intermedios Pamplona y Estella. Nos decidimos por entrar a esta última, en función de la cantidad de estrellas Michelin y del tamaño de la población (en tránsito, con el auto cargado… tratamos de evitar las ciudades más grandes).

Fue apenas salir de Donostia y encarar al sur que el paisaje cambió drásticamente: de repente las montañas se amesetaron y, fundamentalmente, abandonaron ese verde oscuro, intenso y apretado para ralearse casi del todo y trocar por una paleta de blancos, amarillos, ocres y, allí donde los pueblos, unos pálidos rojos de las tejas.

Estella (“Estella la Bella”) era uno de esos pueblos de Navarra, allá por el s. XII. Empezó a recibir los favores (el “fuero”) del poder real en función de su importancia eclesiástica. Era y es una etapa importantísima del Camino de Santiago y buena parte de su historia se explica en derredor de este peregrinaje.

Hasta allí llegaron los franceses, asentándose en una de las márgenes del río conocida como el “barrio franco”. La iglesia de San Pedro Rúa es imponente y bella

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con un recogedor claustro adosado, del que destacan los hermosos capiteles, todo muy bien mantenido y expuesto.

La Calle Rúa (Rua Kalea, todo sigue en euskera aquí, aunque los navarros renieguen del País Vasco) sube desde la misma plaza de la iglesia con casas muy pintorescas hoy devenidas en sede de organismos públicos locales, pequeños museos o, directamente, ateliers de artesanos y de artistas y negocios de chucherías turísticas. El Camino de Santiago no dejaba de acompañarnos…ésta era la calle usada por los peregrinos.

Cruzamos el puente sobre el río

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y llegamos al barrio navarro, con su Iglesia de San Miguel, majestuosa y enorme. Tardaron seis siglos en construirla desde el s. XII. Estratégicamente emplazada, desde una terraza hay vistas preciosas al barrio franco.

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Bajamos otra vez hasta el estacionamiento donde habíamos dejado el auto, no sin antes comprar unas delicias dulces (unas “trenzas” de hojaldre con un glaceado de limón y azúcar, mmmmm) para acompañar los mates en el tramo que nos faltaba hasta Elciego.

El camino empezaba lentamente a ondularse con viñedos en todos los tonos del verde claro al rojo y al amarillo que puedan imaginarse…

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Circunvalamos Logroño y continuamos en dirección a esa ruta del vino en la que haríamos base.

No más entrar a Elciego impacta la obra soberbia de Frank Gehry para la Bodega Marqués de Riscal. Tenemos pautada una visita guiada el domingo a la 1pm, ya de salida para continuar en dirección a Segovia [remisión a la visita].

Maricarmen nos esperaba a las 3pm en punto. Pudimos llegar con el auto solo para descargar el equipaje y luego estacionar a menos de 100m. Maricarmen era un personaje… nos dio dos habitaciones en el primer piso, una de ellas con una terraza con vista a la bodega. Las fotos no hacen justicia por el sol detrás, ¡pero era una vista increíble!

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Nos acomodamos rápidamente y partimos en múltiples direcciones cercanas:

Primera parada, la bodega Ysios, una maravilla arquitectónica de Santiago Calatrava…

impresionante la integración con el entorno, la cadena montañosa detrás, la ilusión óptica que todo el tiempo producen esas ondas en el techo de aluminio y en las paredes de madera.

Estaba ya cerrada al público, pero teníamos varias referencias de que lo que verdaderamente valía la pena era su exterior. La curiosidad de Ricardo por ciertos aspectos técnicos del techo, sumada a la eficacia de Google, dio como resultado enterarnos de que la bodega está en juicio contra Calatrava por € 2 millones… ¡el techo se llueve! Ah…

Seguimos en dirección a Briones, pero previamente dimos con otro pueblito encantador, San Vicente de la Sonsierra.

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La región está llena de estas pequeñas comarcas y, sobre todo, ¡de bodegas! Tenemos pendiente googlear cuántas, pero así a simple vista son montones, una al lado de la otra. En San Vicente nos paramos a ver el castillo

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a recorrer el puente medieval

y aprendimos el nombre de una fruta, el madroño (¡rica!, según dijeron Mario y Cristina, que la probaron; nos contaron que también se hace un licor y mermeladas.

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El pueblito de Briones es encantador… dejamos el auto estacionado e hicimos un recorrido precioso: la ermita

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las callecitas prolijas… de esa austeridad medieval que tanto nos gusta,

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un museo interesantísimo que reproduce la distribución típica de una casa riojana, y la iglesia (o mejor, las iglesias, las abundantes iglesias)

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Ya final de recorrido era Laguardia, el pueblo con más ambiente de todos,

lleno de turistas y viajeros que disfrutaban de las plazas y los bares. Estábamos famélicos, eran apenas (para las costumbres españolas) las 8pm y le dimos varias vueltas a la definición del restaurante: uno estaba (¿todavía?) cerrado, en otro no teníamos acceso al menú (estaba en una primera planta) y el bar de tapas de abajo estaba lleno de turistas anglosajones. Terminamos en el restaurante recomendado por Maricarmen, sobre la plaza principal, muuuuuuy paquete y muuuuuuy bueno. Tenía que ser así porque era el regalo de Norma para los cuatro.

Comimos deliciosamente: unas torrejas celestiales, el cogote de la merluza (plato para dos, compartido con Mario),

bacalao (para Cristi) y chuletas de corderito (Ricardo)… abundantísima cena. Probamos dos tempranillos (la cepa típica de la Rioja); nos encantó el segundo, “Goyo Garrido”.

¡Gracias mami! Por nuestra parte, justo a tiempo. Teníamos un e-mail de ese día, reprochándonos no haber visto la foto de la cena 😉

 

15OCT2017 – Elciego / Segovia

Esta mañana el cielo amaneció densamente nublado y con una garúa casi imperceptible. Encontramos un restaurante de pueblo para desayunar y a eso de las 10am nos acercamos a la bodega Marqués de Riscal para ver si podíamos adelantar la visita (teníamos la reserva para recién a la 1pm). Afortunadamente, había 4 lugares libres para una visita (en inglés, pero no nos importó y se entendía perfecto) a las 10.30am.

Corrimos a dejar el alojamiento, volvimos al estacionamiento y rápidamente comenzamos. Ufff… qué jaleo, pero lo logramos y nos inyectó un poco de adrenalina en el viaje.

La visita comienza con un “video institucional” en el que se cuentan los orígenes de la bodega (los primeros vinos datan de 1862), del impulso del primer heredero, “Don Guillermo”, un intelectual, periodista y visionario, su desarrollo y la decisión de encomendar la construcción de un complejo de bodega, dos restaurantes y hotel-spa al canadiense Frank Gehry. Vale clickear en la página para disfrutar de esta nueva maravilla arquitectónica, perfectamente integrada con el entorno y, al propio tiempo, con claras evocaciones a la alegría, al placer y al disfrute del vino (tal y como le escuchamos al propio Gehry, en una entrevista del video).

La construcción es de piedra, acero y titanio multicolor (rosa, por el vino; plateado y dorado por las cápsulas de los vinos). Lindaaaaaaaa.

El vino se produce a partir de viñas propias y de compras a viñateros de la región; 92% tempranillo, 7% mazuelo y 1% graciano. Consideran viñedos jóvenes a los menores de 15 años; medios, a los de entre 15 y 45 años (para vinos reserva) y viejos a los de más de 45 años de antigüedad (gran reserva y Premium). El viñedo más viejo data de 1902 y da solo 2 racimos por planta. Produce un vino finísimo, muy alabado.

Esta zona de la Rioja Alavesa se extiende entre dos cadenas montañosas que la protegen del frío extremo y de los vientos (la del norte) y del calor (la del sur).

Todos los tintos son añejados (aun el “Crianza”, año y medio en barrica y año y medio en botella). No producen vinos jóvenes. Los vinos de gama alta empiezan con tres años en barrica y tres en botella.

Hicimos el típico recorrido de una bodega, desde la llegada de la uva hasta el embotellado, pero con un video sumamente didáctico que ilustraba bien todo el proceso.

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La parte más linda, ciertamente, es la del cellar de las viejas botellas, que no están a la venta y se abren en ocasiones especiales (degustaciones para periodistas especializados, sommeliers, etc.). En ocasión de contratar a Gehry abrieron una botella del año de su nacimiento, 1929, ¡y estaba muy bueno! A juzgar por los resultados, fue fuente de magnífica inspiración.

El resto… puro placer. Catamos un blanco verdejo de Rueda y el clásico “Marqués de Riscal Reserva”, 90% tempranillo cortado con mazuelo y graciano. Muy buenos, particularmente el tinto.

 

Hicimos alguna comprita y nos sentamos a tomar café con una tapa increíble: tostada, rodaja de queso de cabra, mermelada de tomate y piñones… ¡ahhhhhhhh!

 

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El café muy a propósito de tener que seguir ruta. Termino de escribir esto arriba del auto, durante las tres horas de  viaje hasta Segovia, nuestro último destino.

Una incursión en Francia

13OCT2017 – Donostia / Hondarribia / Biarritz / St Jean de Luz / Donostia

Uy… empiezo a sentir el cansancio, las casi ya tres semanas de viaje, las pocas horas de sueño… hoy estoy exhausta, pero la sola idea de que todavía nos quedan un par de días para disfrutar estimula para ponerse las pilas y seguir.

Allá fuimos, bordeando el Cantábrico hacia el este, para cruzar a Francia y visitar dos íconos del Pays Basque: Biarritz (un balneario tradicionalmente aristocrático) y St. Jean de Luz, una agradable sorpresa.

Antes, pasamos por Hondarribia (Fuenterrabía, en castellano), recorrimos su zona de playa y puerto con el auto y seguimos viaje.

En Biarritz pudimos estacionar el auto (en rigor, lo hicimos en Anglet, separada solo por el faro, por la cantidad inmensa de autos que había). Empezamos a caminar hacia el centro de Biarritz

Con las altas temperaturas (hoy llegó a 28°, exótico para esta época del año) y el feriado del 12 de octubre, la gente se lanzó a las playas… es un mar frío, pero siempre hay quien no tiene problema con ello.

Playas amplias y olas potentes, surfers de parabienes, pocos franceses y muchos españoles haciendo mini turismo… muy lindo, más allá de edificios baqueteados por el clima marítimo.

El centro es muy elegante y tiene negocios importantes, pero lo que más nos atrajo fue la playa, las olas y el capricho de las piedras.

Desde allí partimos para una sugerencia de varios amigos, conocidos, pacientes… St Jean de Luz, una playa francesa en el Cantábrico, apenas cruzando la frontera con España (más al oeste de Biarritz) y con una magia… ¡tanto más linda que Biarritz! Chic sin imposturas es, sencillamente, hermosa

y la iglesia del mismo nombre es sublime… ¡tan distinta! Con antecedentes en el s. XII, la actual es del s. XVII. Estaba aún en obras cuando nada menos que Luis XIV y María Teresa se casaron aquí en 1660. El retablo es impresionante, la nave tiene dimensiones descomunales. Tres pisos de galerías en madera de roble rememoran otros espacios… Bellísima

Más allá de la iglesia, la plaza principal se abre al puerto… una tarde templada, soleada, llena de excusas fotogénicas…

Luego de comprar algunas delicias dulces para el postre, retomamos la vuelta a San Sebastián. Estábamos tan pero tan cansados, que decidimos cenar en nuestro restó Ramuntxo Berri… todas delicias otra vez.

Nos despedimos de Pedro y Alicia (vuelven mañana a Tarragona) y aquí estoy, con el último aliento. Mañana, ¡a la Rioja! Cuenta regresiva…

¡Felices 20 años, Museo Guggenheim Bilbao!

12OCT2017 – Donostia – Portugalete / Getxo – Bilbao

¡Qué día de celebraciones! ¡Cuánta buena estrella este viaje!

Para ratificar lo inusual del otoño aquí en España, esta mañana el noticiero daba cuenta de las altas temperaturas, el sol brillante en todo el territorio y, consecuentemente, la zona de playas minada de turistas para los muchos que hicieron feriado puente por el 12 de octubre.

En estas fechas, Sevilla con 35° parece chiste. Desde la playa, un adorador del sol exclamaba: «Ni Punta Cana ni nada, pues que esto es Cádiz»… aquí, días brillantes, soñados.

Luego de hacer algo de laundry, terminar el diario de ayer y desayunar tranquilos, salimos otra vez para la zona de playa. Queríamos averiguar si los barcos turísticos salían hoy y a qué hora. Efectivamente, el primero zarpaba al mediodía. Sacamos nuestros tickets y, como teníamos más de una hora, la aprovechamos para recorrer el casco antiguo, al que se ingresa por debajo de un arco en la muralla que lo separa del puerto.

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El casco antiguo tiene mucho ambiente, con edificios pulcramente mantenidos y respetuosos del patrimonio arquitectónico. En mucho, se trata de bares, restaurantes, pensiones o pequeños hoteles, negocios de venta de souvenirs, anticuarios y dos preciosas iglesias. En la de San Vicente habíamos entrado ayer, justo cuando oficiaban un responso. Hoy entramos en Santa María, imponente y «de vanguardia», con obras escultóricas disruptivas, como la llamada «Armonía del sonido»

y emplazadas en un bello callejón:

Tomamos un cafecito en un bar engalanado de pintxos y ya enfilamos al puerto otra vez, para encontrarnos con Pedro y Alicia y embarcarnos juntos:

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El paseo en barco fue un acierto: 40′ recorriendo el arco de la Concha, admirando la escultura «Peine del viento» (Chillida), circunvalando la isla de Santa Clara y haciendo apenas una parada allí, en la que mucha gente se bajó para pasar el rato o recorrerla. Nosotros decidimos seguir abordo todo el tiempo y disfrutar de otros día glorioso de sol.

Bien pasado el mediodía, volvimos al depto por unos petiscos que preparó Ricardo. A las 2.30pm partimos los seis en nuestro auto (el baúl se convierte en dos asientos más) para el gran evento de esta semana: Reflections, el espectáculo conmemorativo del vigésimo aniversario del Museo Guggenheim Bilbao (1997-2017), una proyección de veinte minutos, cada veinte minutos, siete veces, por tres días (11, 12 y 13 de octubre), entre las 8.30pm y las 11pm.

Increíble suerte la nuestra… Hubiera sido completa de haber coincidido con nuestra estancia en Bilbao (¡estuvimos a un día!), pero estando en San Sebastián, a solo una hora de autopista, era imperdonable no ir…

Antes, y gracias a la sugerencia de Mónica Recarte, nos llegamos hasta Portugalete/Getxo para ver el Puente Bizkaia, patrimonio de la humanidad Unesco (2006), representante de la era industrial y el transbordador más antiguo del mundo.

Getxo es un suburbio muy «acomodado» de Bilbao, al que también había conocido en 1997 por la sucesión que teníamos en el Estudio. Parte de la herencia era un departamento en esta bella ciudad, en la que la ría apenas comienza y se continúa por mar abierto. Bella de bella.

Y aquí estoy, escribiendo en una libreta el borrador de esta entrada del blog, tratando de matar el tiempo de la espera. Estamos en primera fila

en el mejor lugar para ver el espectáculo, del otro lado de la ría, frente al Museo. Claro… 2 y 1/4 horas antes (llegamos 6.15pm).  Son las 7.30pm y esto ya es un gentío.

[Termino de escribir esto a las 2.45 am del viernes 13. Vimos el espectáculo dos veces: 8.30pm y 9.10pm. FAS-CI-NA-DOS, emocionados hasta las lágrimas. El espectáculo tiene una secuencia narrativa que alude al pasado industrial y pujante de Bilbao, su declive recesivo y el resurgimiento a partir de las intervenciones culturales y el desarrollo económico. Llegamos de vuelta a San Sebastián a eso de las 11pm. Encontramos un lugar de pintxos, de entre los varios que -invariablemente- cerraban a medianoche. Comimos algo, pasamos por una heladería, nos despedimos de Pedro y Alicia y aquí estoy… Van fotos sin mayor glosa, por obvias razones. Todas las palmas se las lleva «la araña», su transformación de escultura en imagen viva en el video y la metáfora de la tela de araña. Ya está en youtube, obvio, basta clickear más arriba «Reflections». EXTASIADOS…]

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Hacia San Sebastián (Donostia)

11OCT2017 – Gernika – Elantxobe – Donostia

Definitivamente el euskera es un idioma bien difícil, sin guiños ni raíces comunes con el español u otras lenguas romances. Los nombres de las ciudades, de los pueblos y de las calles se complican cuando tenemos la referencia en español y en los carteles no aparecen… pero vamos bien, sobre todo gracias a la ayuda de Google en el teléfono.

Dejamos la hermosa Bilbao y partimos en dirección a Bermeo,

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para entrar por la ría de Guernica y visitar algunos símbolos de ese bombardeo de tragedia en la mañana del 26 de abril de 1937, convertida en símbolo de la violencia en la II Guerra Mundial e inmortalizada en la genial obra de Picasso.

Allí, en el Parque de los Pueblos de Europa, visitamos el árbol de roble bajo el cual se reunía el parlamento vasco desde los tiempos medievales y hasta 1876. Hoy queda un «muñón» conmemorativo y robles jóvenes alrededor:

Hicimos una breve recorrida por la ciudad, que no nos pareció para nada fea -tal y como anunciaba la guía-

El paisaje que seguía era bellísimo, de ese verde intenso tan característico de toda la costa cantábrica…

hasta que llegamos a Elantxobe, un pueblito sobre el mar, de los cientos que hay por aquí, a cuál más bello…

Llegamos sin problema al departamento que alquilamos en San Sebastián… un ático en un lugar espectacular, a 200m de la Playa la Concha, bien en el centro… ¡y comodísimo! Dos dormitorios, dos baños, súper.

Y hermosas vistas:

Pedro y Alicia se fueron en búsqueda de su camping a unos 3km de aquí, nosotros nos acomodamos y salimos…. básicamente, bajamos hasta la bahía de la Concha, y caminamos hacia el oeste… qué bello, el atardecer, las vistas, las tradiciones…

San Sebastián es elegantísima, muuuuuuuy señorial. Análogamente a lo ocurrido con Santander, una Reina Cristina (¡glup!) la eligió como lugar de veraneo y las élites enloquecidas la siguieron. Las construcciones son magníficas y seguramente tendremos más oportunidades para fotografiarlas.

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El Paseo Nuevo da toda la vuelta a la punta oeste de la Playa de la Concha y conecta con la Playa de Zurriola y el Río Urumea (que parece una ría). Bien en el extremo oeste de la Concha, una escultura de Jorge Oteiza, Construcción Vacía, fue realizada por el artista apenas un año antes de morir. Dos piezas de acero, imponentes, dan una apertura increíble al mar… La pieza conecta visualmente con el Peine del viento de Eduardo Chillida, situada en el extremo este de la bahía de la Concha. Estos dos artistas gipuzcoanos quedaron, así, hermanados (ambos eran los principales escultores del Guggenheim Bilbao).

Luego de darle toda la vuelta, nos metimos en el casco viejo por el río (el oeste). Estábamos en vísperas de un feriado (12 de octubre), con temperaturas y buen clima inusuales para esta época, así que el ambiente era casi festivo: colas en los cines, en los espectáculos para niños… bares de pintxos a pleno… Los clientes «de parados» en las veredas («terrazas»), con sus copas y platitos… Volveremos.

Cruzando el río se despliega la ciudad nueva. Una gran avenida (Zurriela) conecta directamente con un puente señorial.  En ambas márgenes, las imágenes habituales del festival de San Sebastián…

Encontramos el restaurante que buscábamos (Ramuntxo Berri)  en el barrio de Gros, atestado de paseantes (no tenemos muy en claro si locales o turistas). Para el horario español era tempranísimo (apenas las 8.15pm), con lo que conseguimos mesa para los seis. Pedimos «raciones» deliciosas… pimientos de Gernika con anchoas, chipirones crujientes, una ensalada con un aliño exótico (mermelada de frutos rojos y semillas varias), tabla de quesos, patatas bravas… ¡ay, cuánto vamos a extrañar todo esto!

Despedida de Pedro y Alicia, vuelta a casita y sobremesa… No me fue posible terminar el diario anoche, así que lo hago en la previa a la salida de otro día brillante. Feliz día de la Raza, del Descubrimiento de América, de la Hispanidad, de la Diversidad Cultural, de la Resistencia Indígena… ¡el que le quepa a cada quien!

Museo Guggenheim Bilbao

10OCT2017 – Bilbao

Voy a hablar en primera persona: no tengo recuerdo de haber vivido algo igual al Museo Guggenheim Bilbao, en tanto experiencia de museo «total»: arquitectura, arte, pintura, escultura, video, historia del arte, vanguardia, estética, tecnología, urbanismo… y podríamos seguir extensamente, obviamente hasta la filosofía.

Entramos al museo a las 10.15am y salimos a la 1.30pm. La entrada incluye una audioguía fundamental para comprender tanto la arquitectura como las muestras. Y sí que aprovecharíamos la visita…

El arquitecto canadiense Frank Gehry ganó el concurso para construir esta maravilla de la arquitectura del s. XX.

Entre los años 1991/1997 se llevó a cabo la obra, inaugurada hace exactamente 20 años, y de ahí los festejos que se extendieron durante todo el año y tendrán su punto cúlmine los días 11, 12 y 13 con un espectáculo de luz y sonido que promete… sí, ya no estaremos, o volveremos… 😉

Según refería la audioguía, Frank Gehry tiene un método de trabajo muy peculiar, hace sus bocetos a mano, en los lugares menos pensados… el del Museo Bilbao se inició con un dibujo en papel con membrete del hotel donde paraba. «Dibujo cuando pienso… me gusta pensarme como un voyeur de mis propios pensamientos y reflexiones sobre ellos…»

El museo consta de 20 salas distribuidas en 3 plantas y ocupa 24.000m2 de los 32.500m2 totales de un predio estratégicamente ubicado entre el Puente de La Salve, la ría, los edificios del centro de Bilbao y las laderas del monte Artxanda.

La integración del museo con la ciudad es, sencillamente, asombrosa: la obra pretende una clara conexión entre la ciudad vieja

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pasa por el atrio, «un lucernario en forma de flor que bombea a los visitantes entre las distintas galerías» y al que confluyen las distintas «arterias»

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y llega a la ría

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Este museo constituyó un reto técnico increíble, habida cuenta de tratarse de todas (una vez más: todas) superficies curvas. El uso de tecnología informática, los sistemas robotizados para cortar la piedra, los materiales inusuales y las formas atrevidas… todo va sumiendo al espectador en un éxtasis estético inigualable.

Esas curvas le imprimen una magia onírica que es a la vez sorprendente y hermosa:

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Desde el atrio se puede acceder a una terraza que dramatiza esa conexión con la ría, a través de un estanque y una pasarela, ¡que desdibuja la propia ría! Es, per-fec-to. Así no más. Desde ya que eso retoma la tradición naviera de la ciudad.

El propio formato de «velas» de ese barco que es el propio museo, con tanta curva, con las láminas de titanio de 0.5mm también «trabajadas» para dar más sensación de movimiento…

En el estanque y en la terraza hay obras monumentales, como la araña gigante («Mamá», de Louise Bourgeois, ver fotos de ayer), «El gran árbol y el ojo»

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y «Tulipanes», del mismo Jeff Koons de «Puppy», en la entrada,

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así como la «instalación» de niebla y de fuego (malísima foto esta última), que regularmente se activan

Hasta que alguien me notificó que estaba prohibido sacar fotos a las obras de arte (ö), anduve registrando testimonios de instalaciones increíbles, de las que no puedo transcribir todo (ver página del museo…). El impacto del conjunto escultórico de Richard Serra, «La materia del tiempo» y lo que provoca caminar a través de esas torsiones elípticas  es impresionante. Hay quien siente claustrofobia, angustia, opresión, náuseas… la idea de temporalidad y de «fisicidad» (si cabe) del espacio es intransferible y perturba…

Dos viejos para la foto lo recorrían azorados (o eso alucinaba Ricardo, que me los marcó para la foto)

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y las vistas del conjunto desde la primera planta eximen de mayor glosa…

Precisamente hablando de los tres niveles del museo, la visión integral maravilla:

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Para qué seguir describiendo, ¿no? Mejor, más fotos:

Terrazas en la planta alta también:

Además de la obra de Serra, la colección permanente incluye obras de Andy Warhol, Mark Rothko, Yves Klein (mujeres, el que patentó el «azul Klein» 😉 ), Robert Rauschenberg, Basquiat, así como de los escultores vascos Eduardo Chillida (mag-ní-fi-co) y Jorge Oteiza.

De las exposiciones temporarias, la más disruptiva es la del artista Bill Viola, que se expresa a través de videos de inmensa potencia. Las producciones utilizadas en una puesta de Tristán e Isolda son, derechamente, a-lu-ci-nan-tes (y acabo de corroborar que están en la web… basta clickear o, incluso, ver entrevistas al artista, googlear).

Con una pulsera de papel se puede volver a entrar durante todo el día, así que a la tardecita volvimos con Mario a ver algunas obras que nos faltaron y a que nos echaran de una buena vez a las 8pm. En la terraza pudimos seguir dándonos el testimonio de esta experiencia impar…

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What else?

 

 

 

 

Bilbao 2

9OCT2017 – Bilbao

Anoche me acosté tardísimo… eran las 2am y ya no me mantenía… Me quedó por contar que fuimos a cenar a La Mary, un lugar recomendado por Lonely Planet y que, como bien advertía la guía, lucía pretencioso pero luego era muy tranquilo y los precios «pues acomodadísimos» para lo que veníamos viendo; la calidad, diferente…

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Sorpresa inmensa cuando salimos… ahí mismo, en la esquina, estaba Azkuna Zentroa, un antiguo almacén de vino, reconvertido en centro cultural. Ricardo había visto un documental sobre su transformación y actividades actuales y era uno de los lugares que quería visitar. «En dos palabras: im-presionante» 😉

Vale visitar la propia página (se puede hacer un tour virtual) o alucinar con estas columnas:

La plaza por la que se accede es de una vanguardia absoluta:

¡Espejo en una plaza! En realidad, toda la ciudad es así… vanguardia pura.

Caminamos casi 1km hasta casita; Pedro y Alicia buscaron un camping por internet (tenían uno a 2km y poco) y nos despedimos. Todavía nos quedaba la sobremesa…

Esta mañana arrancamos despertándonos recién a las 8am. Nos comunicamos con Pedro y Alicia por whatsapp y, después de varias idas y vueltas, quedamos en que aceptábamos la invitación de ir a cenar temprano con ellos al camping y se quedaban ahí todo el día. Por nuestra parte, arrancamos la visita al Museo de Bellas Artes de Bilbao, una colección excelente y mejor dispuesta, que vale visitar.DSC_0517

Recorrimos tanto la exposición permanente como la transitoria, con audioguía, un placer.  Me llevo a estas tres mujeres conmigo… pintadas por Amedeo Modigliani, Lucien Freud y Antonio López García, en ese orden:

Bellísimas.

Los museos (tanto el de Bellas Artes como el Guggenheim) están a 150m aprox. de casita… nuevamente, la ubicación fue un acierto. Estamos a tiro de caminar hasta todos los puntos de interés.

El barrio es magnífico. Una vez más, van algunas fotos:

Nuestro recorrido de la mañana continuaba por la Gran Vía, cruzaba el río e ingresaba en el casco antiguo de Bilbao. Mientras tanto, íbamos entrando a algunos negocios por cosas muy puntuales: memoria, filtro y batería para la cámara; protector de teléfono, etcétera.

El centro histórico está íntegramente «peatonalizado», con comercios, comederos y otras yerbas. Por supuesto, allí está la Catedral («de Santiago»),

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emplazada en una plaza hermosa:

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Retornamos repitiendo el río… nos fascina esa vista y ahora, a pleno sol, repetimos también algunas fotos:

Y de nuevo…, ahora en dorado por el sol:

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Justo vimos cómo acondicionaban a Puppy, la obra de Jeff Koons que está en la entrada del Guggenheim. Dos veces al año recambian todos los plantines; durante el año, le hacen retoques como el que vimos:

Volvimos al depto a picar algo muy liviano y, luego de un breve descanso, salimos otra vez para comprar algo de lo que llevaríamos a la cena. En ese momento, Pedro se comunicó con nosotros para decirnos que en el camping estaba muy fresco y que, entonces, mejor ir al depto a preparar nuestro «tapeo gourmet». Así que aquí estamos… son las 9pm, ya estamos todos, a punto de comer y yo feliz porque fui escribiendo esto durante los recreos del día, mientras Ricardo y Cristina cocinan (¡no he tocado un plato estos días!) y eso significa que no tendré que trasnochar 😉

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ja ja, «pues que nos la estamos pasando muy mal» (leer con acento español, si cabe decirlo así… Y esto nos engancha con la pregunta: ¿qué es lo español?

Ah… este tema de la vanguardia vasca, de la catalana que vivimos en otros viajes… el separatismo catalán, el que quizá se venga de los vascos… Son «las dos Españas», «las dos Argentinas» de las que siempre nos habla Ciuro… la «angloafrancesada» y la «católica-tradicional»… ni buenas ni malas, diferentes y -en un punto- irreconciliables. La cuestión flota en el aire, se respira por todos lados. En Galicia y en Asturias, con banderas españolas y la reafirmación «del Reino» por todas partes;

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aquí, lo contrario:

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De Cantabria al País Vasco

8OCT2017 – Comillas / Santillana del Mar / Santander / Bilbao

Uh… qué día intenso… Amanecimos en Comillas, con un desayuno muy bueno en el hotel. Anoche ya teníamos mensaje de Alicia, la mujer del muy amigo de Ricardo, Pedro.

Pedro es descendiente de japoneses, nació y estudió en Rosario, se recibió de médico y de odontólogo y está radicado en La Pineda (al lado de Tarragona) desde hace más de 25 años. Se vinieron hasta Santillana para acoplarse en esta parte del viaje y fue una emoción encontrarnos en la entrada de ese pueblo maravilloso

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Junto con Tatín y Susana, también amiguísimos de las dos parejas, ellos habían hecho viajes en caravana. Pedro se compró un furgón Mercedes Benz acondicionado para una suerte de casa rodante. Lo único que le falta es el baño… el resto, ¡impresionante! Súper confort

Qué lindo poder disfrutar de este tipo de vida en Europa, con todo tan cerca… a tiro de un viaje con esas comodidades.

Pagamos con pocas monedas el parking público y empezamos a caminar por esta verdadera joya cantábrica, un pueblo que permanece intacto en el medioevo. Decíamos ayer que Santillana del Mar no es ni «santa» ni «llana» ni está sobre el «mar»… Fue uno de los núcleos más importantes de la región en la Edad Media. La villa está estructurada en distintas plazas con funciones bien definidas. La armonía de todo el conjunto impacta…

Basta perderse entre sus callejuelas empedradas para maravillarse con balcones y escudos… ¡todos los blasones, todos!

Visitamos la Colegiata de Santa Juliana, en torno a la cual se desarrolló el pueblo. Hacia los siglos VIII y IX se fundó un primer monasterio que acogió las reliquias de Santa Juliana, de donde deriva Santillana. La mayor parte del edificio es románico, con añadidos renacentistas y barrocos.

Entramos a visitar la Colegiata, primero la Iglesia puesto que la cerrarían pronto para misa. Obedecimos la prohibición de fotos, y quedamos anonadados por la simpleza del interior de piedra de esa iglesia y por el retablo bellísimo de su altar. Ya en el claustro, pudimos apreciar hermosos capiteles, con varios motivos y muy plenos de significados

La palabra «sobaos» aparecía por todos lados, ¿y cómo no probarlos? Alicia nos hizo probar sobao (parece como un bizcochuelo de leche) y tarta de queso:

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La Plaza Mayor es divinaaaaaaa, en preparación de un espectáculo típico:

Y los detalles, esos que te hacen disparar a cada rato la cámara:

La sidra «tirada» y en cada mesa, otro detalle típico:

Desde Santillana partimos hacia Santander, ciudad señorial si las hay, con un emplazamiento privilegiado en una amplísima bahía… más el azul del Cantábrico, más el verde de las colinas… no en vano Alfonso XIII mandó construir el Palacio de Magdalena y provocó una oleada de élites que quisieron emular a la familia real por estas costas.

Para poner las cosas en contexto, recordemos que estábamos al mediodía de un domingo soleado, ni una nube en ese azul cielo, con una temperatura absolutamente inusual para el mes de octubre. De milagro conseguimos dos plazas para estacionar en la primera playa de El Sardinero, casi frente al famoso Casino. ¡Qué lindo caminar hoy aquí! Placer…

En fin… ¡una playa y la madre!

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Eran casi las 2pm y si bien estaba la chance de parar por ahí a hacer un picnic, teníamos un trecho de 1h 1/4 hasta Bilbao, la entrada al depto era a las 4pm y siempre es una lotería el ingreso a una ciudad. Así fue que nos enfilamos directo a Bilbao, Ricardo y Cristina en la furgoneta con Pedro y Alicia, nosotros con nuestro auto. Naiara, nuestro contacto para la entrega del depto, nos avisó que ya estaba lista para entregarlo. A las 3.15pm ya estábamos frente a esta belleza de departamento… no se puede creer…  Un sueño así:

Estamos tras la Torre Iberdrola (© César Pelli), de 165m, la más alta de toda la región. Nos acomodamos brevemente y salimos a disfrutar del buen tiempo y a satisfacer las ganas que nos daba esta gran ciudad. Guía electrónica de Lonely Planet en mano, la idea era hacer el tour sugerido de «Architecture & River Views» que comenzaba justo en la Torre, apenas atrás nuestro:

Apenas salimos, menos de 100m y ahi empezaba la aventura hipermoderna:

El Museo Guggenheim, obra del arquitecto canadiense Frank Gehry, inaugurado en octubre de 1997 (¡yo estuve en Bilbao, por trabajo, en junio de 1997 y me quedé con las ganas!… solo pude ver el exterior magnífico) es todos los adjetivos superlativos y más… maravilloso, fabuloso, impresionante… bello de bello

Y los seis pudimos posar frente a esta maravilla

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y jugar con las esculturas alucinantes que hay en su entorno

Ah… qué linda caminata… seguimos por la vera del río y cruzamos el puente más moderno, hecho por Calatrava

para llegar hasta el Ayuntamiento

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y cruzar hasta la Gran Vía, retornando al depto. Nos quedaba la visita nocturna… Antes, nos había llamado la atención una serie de reflectores, proyectores, parlantes, cables… ¿qué hay acá? Pues el 20° aniversario del museo… así que allá fuimos, a controlar los ensayos. El martes, cuando hagamos la visita al museo, veremos de averiguar bien qué hay y cuándo es. Por ahora, esto:

Y final de fiesta:

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luego de lo cual, nos fuimos al restó recomendado por LP, La Mary, donde comimos delicias totales, indebidamente pagadas por Pedro.

Hay más… pero la que no da más soy yo: salimos del restó y Ricardito reconoció el lugar que tanto añoraba ver: Azkuna Zentroa…  dejamos la intriga para mañana 😉

 

En tránsito hacia Cantabria

7OCT2017 – Luarca / Villaviciosa / Mirador del Fitu / Comillas

Esta mañana desayunamos otra vez en ese entorno mágico de Finca Portizuelo, nos saludamos sentidamente con Daniel y partimos en dirección a Cantabria, no sabíamos muy bien hasta dónde. Era una de las dos noches de todo el viaje en que no teníamos hotel: la anterior fue aquella en la que finalmente reservamos alojamiento en Coimbra, un día antes. Aquí ni eso… ya veríamos.

Nuestra primera parada era casi un homenaje a gente que nos ha acompañado una vida: los dueños de La Marina, Angelito querido, naturales de Villaviciosa (Asturias). Es un pueblo verdaderamente encantador

con una iglesia de ensueños, la Santa María del Olivo

y, lo más importante, la industria de la sidra

En Villaviciosa está radicada la gran empresa familiar El Gaitero, con una muy próspera producción y una actividad centrada en la innovación: la «sidra-champagne» (y no meramente la «sidra natural» que, escanciada, adquiere las «agujitas») fue el resultado de la gasificación a los fines de su conservación para poder exportar y satisfacer el mercado de exiliados asturianos en el Nuevo Mundo. Eso, unido a una precursora y agresiva política publicitaria la llevarían a liderar el mercado.

La industrialización produjo una importante merma en el número de trabajadores (de 300 de antaño a los apenas 50 de hoy).

Hasta allí llegamos en busca de la visita guiada y degustación en la bodega. Habíamos dejado el auto estacionado en el centro de Villaviciosa y decidimos que queríamos aprovechar ese sol espectacular para caminar un poco… Mala idea, terminamos caminando por la ruta, sin veredas y por casi 2km. Finalmente lo logramos.  Estábamos alrededor de las 11.50am y la visita guiada era a las 12.30. A eso de las 12.10 empezó a llegar gente que anunciaba su reserva ante el guardia de seguridad. Nos miramos entre nosotros y con Cristina nos levantamos para decirle que nosotros no teníamos reserva. El guardia nos responde que efectivamente tiene una reserva para 4 argentinos, y nosotras dos que no, que no la hicimos… El guardia nos insiste: «les digo que tengo una reserva para 4 argentinos»… ¡Hasta que entendimos! ¡Bum! ¡Parecíamos sacadas de un chiste de…! Era muy claro que nos estaba haciendo un guiño para hacernos pasar sin reserva 😉

El tour empieza por referencias históricas de hace 127 años (antigüedad de la bodega) y la visita a una parte que funciona como museo. Impresionante la visión de los tres socios originarios y de la familia que finalmente siguió con el negocio. La exportación fue determinante, y de ello dan cuenta bastantes datos:

el emplazamiento al lado de la ría

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Muy lindo todo el sector de bodegas y toneles, que dan cuenta de los lugares de mayor consumo y los de exportación

Riquísima la sidra con Denominación de Origen (D.O.), que se corresponde con poco más de 70 de las 550 variedades de manzana asturiana. En general, se eligen manzanas amargas y ácidas; las dulces se convertirían en vinagre rápidamente.

Volvimos a buscar el auto al centro y desde allí partimos en dirección este, relativamente cerca de Villaviciosa, a disfrutar del Mirador del Fitu, una trepada en cornisa hasta una cima que regala un panorama in-cre-í-ble de los Picos de Europa, por un lado, y la Costa Verde asturiana, por el otro…

Ya entrando en la región de Cantabria, paramos a sacar una foto de San Vicente de la Barquera, su ría y el «tipismo de sus casas» (Michelin dixit)

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Por ruta interna arribamos a Comillas, de la que nos entusiasmó su historia. Para empezar, debemos decir que aprendimos del uso extendido del término «indiano» (4a acepción del diccionario RAE) en Luarca, con el Hotel La Argentina, para referirse al español que se radicaba en América y luego volvía a España enriquecido… Aquí en Comillas hubo otro, un trabajador del pueblo que volvió a España desde Cuba como rico empresario tabacalero, amigo del Rey Alfonso XII, convertido en «Marqués de Comillas» y dispuesto a construir palacio, capilla y monumentales residencias.

Pegado al palacio, su abogado Máximo Díaz de Quijano, un soltero rico que comisionó nada menos que al jovencísimo Antoni Gaudí para que entre 1883/1885 le construyera El Capricho. Llegamos a tiempo para una visita guiada sin desperdicio, riquísima en datos y detalles del genio catalán…

Copio algo: «La mezcla de materiales como la cerámica vidriada, el ladrillo cara vista o el hierro forjado crea una gran variedad de texturas, algo muy característico de la arquitectura de Gaudí. El exotismo y la influencia oriental, representativos de esta etapa de juventud, conviven con otros elementos que nos son más familiares. La naturaleza, presente en todo el edificio, es la pieza final que acaba dando sentido a todo el proyecto…»

Máximo murió de una enfermedad a los 47 años y pudo disfrutar apenas de una semana (¡!) de su casa… sus numerosos sobrinos pudieron vivir en ella, hasta que fue vendida, abandonada por 15 años, concesionada como restaurante (¡¡??¿¿!!) por 20 años… Hoy, un emprendimiento privado (o al menos eso dicen, sin subvención estatal) intenta recuperar el patrimonio artístico e histórico de la casa… Una verdadera muestra del genio inigualable de Gaudí

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Ya famélicos, empezamos a buscar el restaurante recomendado por Lonely Planet: el restaurante Gurea, donde comimos de-li-cio-so (setas, bacalao, pulpo, boquerones… un tapeo intenso…).

En el trayecto, un casco bonito bonito…

[Internet funciona muuuuuuuy mal… Ya es medianoche y me desplomo… apenas sea posible cargaré las fotos… al menos terminé el relato. Mañana… la joya cantábrica, Santillana del Mar que, ya se sabe: ni es santa ni es llana ni está sobre el mar… Además, será el día de nuestro encuentro con Pedro (amigo «de toda la vida» de Ricardo) y su mujer… ya vendrán más detalles]

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Luarca 2

6OCT2017 – Luarca

Sí… el sol nos bendijo otra vez hoy… una caricia desde el desayuno, otro mimo en sí mismo: frutas, panes, pastelería, quesos, mermeladas caseras con productos de la huerta… delicias todas.

Había que aprovechar ese sol, así que ¡a salir! El entorno de la finca es precioso, con un verde intenso de plantas y cultivos

ovejas, cabra y dos mastines

También era hora de apreciar la playa bien iluminada y, sobre todo, con la marea baja… ¡otro lugar!

Al mediodía nos fuimos con Daniel a almorzar a un restaurante galardonado, Casa Consuelo, en la localidad cercana de Otur, si Mario mal no recuerda, el pueblo del abuelo materno de las Chaumetitas.  Es imposible describir este almuerzo con menú de tres pasos (en el primero, había la opción de ensalada o lentejas; en el segundo, bacalao o huevos a la «algo»; de postre, arroz con leche, requesón, tarta de queso, helados…)

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En camino hacia la playa de Otur, pudimos fotografiar un granero asturiano en madera («hórreo», según pudo leer Ricardo en el libro «Mamá», de Fernández Díaz), nada que ver con el que veíamos en Galicia, todo en piedra:

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La playa de Otur es totalmente diferente a la de Portizuelo: ancha, con arena…

… y Mario aprovechó para sacarse una foto en la piedra en la que (supuso) que el abuelo Tino González García y su hermano se habían fotografiado de niños y luego de grandes:

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La próxima parada era el Cabo Vidio, cerca de Cudilleros… un lugar que quita la respiración… acantilados abruptos, rocas dramáticas y un mar bravío. El propio paseo es de vértigo… un vértigo irresistible y estremecedor al propio tiempo: sin defensas, un paso angostísimo, de gran altura.

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Tal y como nos reímos repitiendo durante todo el día, «en dos palabras, imperdible» 😉

Volvimos a Luarca y pasamos por dos lugares que queríamos ver: la casa construida por los «García Hnos» (La Favorita), llamada «Villa Rosario», y el «Hotel La Argentina», construido por un «indiano», esto es, un español que en 1860 aprox. huyó del reclutamiento militar por diez años (y de una muerte casi segura) así como de la miseria, para terminar como dueño del Ingenio Bella Vista en Tucumán…

Y para terminar… nuevas vistas del mejor cementerio de España, ahora con sol… «en dos palabras, irresistible»:

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Nos llevamos hermosos recuerdos de Luarca y de la relajada estancia con Daniel… le debemos varias después de tantas atenciones. ¡Gracias!