Val D’Orcia… non abbiamo mai pensato…

14 MAY 2022

Montalcino – Bagno Vignone – San Quirico D’Orcia – Pienza

Lo que veríamos hoy escapaba de nuestros mejores sueños… sí, claro que uno tiene estas imágenes en algún lugar de la fantasía, pero lo que vivimos superó todo. Bendecidos por un clima perfecto (temperatura, sol, porcentaje de humedad, brisa… no podemos imaginarlo mejor), pasamos otro día inolvidable.

Yo había dado mi clase entre las 8pm y las 10.15pm de aquí, viernes a la noche, así que cenamos tarde y nos fuimos a dormir ídem. Nos duchamos tranquilamente a la mañana del sábado, tomamos unos mates y dejamos el camping al límite del check-out, casi a las 11am.

Montalcino

Enfilamos hacia este pueblito que no figura en las guías pero que venía sugerido por varios blogs. Resultó ser un paese encantador, que gira en torno al Brunello, el vino más apreciado de la región.

El camino hasta allá ya se anunciaba de ensueño e invitaba a sacar esas fotos horribles desde el vehículo en movimiento y atrás de vidrios sucios:

bien característico de esta zona… las verbenas, los cipreses, los trigales, los olivos y los distintos tonos de verde que resultan.

Era sábado y también los ciclistas salieron en masa

Ya empezamos a ver algunos campos con amapolas

y las inconfundibles líneas de cipreses:

En fin, un trayecto inolvidable:

Los viñedos tenían líneas encabezadas por rosales, prolijísimos y verdes relucientes:

y hasta vimos bodegas ultra modernas, como esta:

Llegamos a un estacionamiento indicado por la app. Nos pareció raro que no hubiera ninguna autocaravana, pero -aun ajustados- dejamos il camper allí.

Salimos caminando en pendiente abrupta para arriba y llegamos al comienzo del pueblo con este descanso mirando a la iglesia:

Era solo el comienzo… había que seguir subiendo en pendiente abrupta

Montalcino está lleno de esculturas callejeras muy lindas, emplazadas en belvederi estratégicos, «quita aliento»

Decíamos que había mucho ciclistas 😉

Como “al final todo es mercancía” (Ciuro dixit, que Marx dixit), aquí una iglesia integrada al arte, la artesanía, la gastronomía y ¡el brunello! 

Hay básicamente vinerías y negocios vinculados a baco… 

Nos enamoramos de las botellas de grapa, de gin… como estas:

Seguimos caminando hacia el otro extremo del pueblito

Y llegamos hasta una fortaleza  

donde nos sentamos plácidamente a que Mario nos lea su guía, bajo estos olivos 

con estas vistas

Llegamos a la Piazza del Popolo

Me tenté con los azulejitos de la plaza  

Todos los detalles todos… tan bello, tan primavera, tan sábado… y como decía la remera…

Ahí no más la logia

el Palazzo Comunale

Y el final del recorrido

con estas vistas en la retina:

Estábamos disfrutando de este limbo bucólico cuando llegamos al parcheggio… ahí caímos en la cuenta (recién vimos un cartel) de que estaba prohibido para autocaravanas y que, además, habían estacionado dos autos re-que-te-contra-ajustados a il camper. Luego de la primera sensación de que no saldríamos nunca más (o al menos no hasta que vinieran los dueños de esos autos), despacito, con el mínimo radio de giro que quedaba, la sacó Mario…

Desde ya, el tema de dónde dejar il camper, las estrecheces de las calles y las rutas, las subidas empinadas, i parcheggi… es lo que más estrés nos mete. El resto de la vida camper la tenemos totalmente acomodada y, más bien, la disfrutamos enormemente… descansar, comer riquísimo y dormir a pata ancha en el medio de la nada o con vistas impagables… ligeros de equipaje, despreocupados totalmente por la pilcha… es todo muy relajado y valorado por nosotros.

Bagno Vignone

Luego del susto, seguimos en dirección a unas termas naturales, marcadas como algo distinto en medio de estos pueblos. Otra vez, el camino de verbenas rojas y amarillas

(con la hilera de pinitos detrás 😉 )

¡Tan belloooooooooooooooooooo!

Dejamos camper y caminamos hasta el área central de Bagno, básicamente compuesta de hoteles y bolichitos para el turismo y, en el centro, el baño termal reconstruido de la época romana.

Nos sacamos nuestra foto ya casi profesional 😉

y otras más, por supuesto:

De nuevo, ¡muy sábado!, sobre todo en estos lugares de mucho turismo local

Caminamos hacia el área de vista de las termas y algunos piletones

¡Con gente bañándose peligrosamente!

Desde el final del recorrido, nuevas vistas y ya…

San Quirico D’Orcia

Este pequeño paese patrimonio mundial de la Unesco, es otra vez un ejemplo de burgo medieval amurallado. Como decía la guía, aunque no hay ningún monumento especialmente destacable, es muy agradable para pasear relajadamente.

Dejamos il camper en un muy cómodo estacionamiento, caminamos unos pocos minutos, y ¡adentro!

Las murallas están muy bien conservadas

Una visita obligada son los Horti Leononi, propiedad de un rico amigo de varios artistas renacentistas que hizo hacer estos bellos jardines

La iglesia románica estaba llena de turistas, ¡no terminaban de salir! El día soleado y templado nos seguía bendiciendo:

Para eso de las 5pm nos premiamos con deliciosos helados… pistacchio, lemone di Sicilia, ricotta e fichi… una verdadera delicia

y la cola no lo desmentía

Pienza

Próximo destino: la joya del día, Pienza. El camino entre San Quirico y Pienza es cinematográfico. Copio a la guía: «es uno de los tramos más hermosos de la ruta, mares de hierba salpicados de granjas de piedra e hileras de cipreses»…

No exageraba. Paramos el camper a la vera y, de izquierda a derecha, el paisaje era este:

… hasta terminar en un atracón de campo de amapola y verbenas amarillas… ¡lleno de turistas fascinados como nosotros!

Luego de esta inyección de adrenalina, fuimos directo hasta el parcheggio sugerido. Nunca llegamos… y el resto estaba todo lleno, hasta que encontramos un hueco «aumentado» gracias a la generosidad de unos austríacos.

Caminamos hacia el casco viejo.

Pienza tuvo la suerte de que un papa (Pio II, nacido aquí) imaginara un centro renacentista entre 1459 y 1462. El trabajo quedó a medio camino pero queda, sobre todo, la catedral

y la logia

Todo está preparado para el turismo, pensamos que sobre todo «local» (quizá «europeo»), mucho también de fin de semana

Balcones y balcones que dan a esas vistas icónicas de la Toscana, jamás olvidaremos…

Estaba verdaderamente muy concurrido, en la hora ideal

 

Estas vistas espectaculares y la posibilidad de replicar esos momentos en nuestro paraíso privado nos movieron a huir del estacionamiento espantoso en el que estábamos… buscamos en la app un spot con esas características… e ecco quello che abbiamo trovato! Veramente il paradiso! Mancano le parole…

 

Bueno, esa era la vista desde adelante del camper… desde atrás, Pienza…

Nos acomodamos, con una vista de ensueño… al lado nuestro, una pareja de jóvenes franceses que hablaban perfecto español. Habían vivido como 8 años en Sâo Paulo y ahora estaban en Roma… un encanto (y una tranquilidad tener a alguien más en el medio de la nada).

Cenamos una picada gourmet, de aquellas… con vino Brunello, obviamente.

Ay… ¡qué hermosura todo!