Firenze… eterno Renacimiento

11 MAY 2022

Firenze

Nos despertamos temprano en Arezzo con la intención de salir y llegar temprano al campeggio Hu, que tenía calificaciones variadas pero que cerraba por todos lados para nosotros (accesibilidad a Firenze, duchas, servicios de carga y descarga, etcétera).

Llegamos rápido, no sin antes pasar por esos momentos de hondo dramatismo (como diría mi amiga More) al momento de pagar el peaje (casi nos queda atrapada la tarjeta de débito… no hay dos malditos sistemas iguales). El camping es gigante y estaba al tope, razón por la cual pagamos una tarifa mayor, pero estaba en los planes… es Firenze

Nos dimos una ducha espectacular, conseguimos los biglietti para el autobus y allá fuimos. En 20′ estábamos en la Piazza San Marco, a un paso de la Galleria dell’Accademia, con largas y múltiples colas (señaladas por horario de ingreso) para poder visitarla.

Tres de nosotros tenemos el privilegio de haber estado ya otras dos veces en la ciudad, por lo que nuestra visita evitaría las colas (y los euros) para ver las obras de arte ya disfrutadas tiempo atrás. Más bien, estamos en la etapa de perdernos por las ciudades, recordar su contorno y edificios icónicos, disfrutar hasta de la gran fauna turística. Y al propio tiempo, trajimos una guía muy completa y culturosa sobre «Florencia y Toscana», con lo que nos deleitamos con historias desconocidas (para nosotros) y a veces delirantes de la construcción de una iglesia o de los concursos entre arquitectos, escultores y pintores… los celos y traiciones entre todos ellos, los fondos para solventar todas esas aventuras… interesantísimo. Mario nos entretuvo todo el tiempo con esas intrigas y lo disfrutamos muchísimo.

Seguimos un recorrido clásico y se nos vino encima la Basilica San Lorenzo, con la fachada inconclusa y su gran porte

Ahí no más, en las adyacencias, se despliega el mercado central rodeado de las tiendas atendidas principalmente por inmigrantes… ¡todo muy animado y colorido!

Desde allí, directo a Piazza del Duomo… a maravillarnos con el Battistero de San Giovanni

y la puerta lateral, con estas bellas imágenes

Y al final, el Duomo en todo su esplendor…

El lujo y detalle del exterior contrasta con la austeridad del interior:

más allá de la muy ornamentada cúpula:

La historia de la construcción de esta catedral no tiene desperdicio… alguna parte puede leerse aquí.

Salimos por el lado opuesto al que entramos a la plaza, con lo que teníamos nuevas y maravillosas imágenes:

(aquí se advierte bien la parte todavía no restaurada, en contraste con la fachada, límpida)

De vuelta a la entrada de la catedral, a grabar esta belleza en nuestra memoria:

No más girar, y de nuevo el Battistero

¡las puertas del paraíso! ¡qué obra magnífica!

Caminamos en dirección a Piazza della Signoria, el «centro cívico» (por oposición al religioso) de la ciudad. Esa calle estaba muy animada, llena de turistas y de comercios ad hoc (como diríamos los «bogas» 😉 )

La Piazza es bastante irregular debido a las sucesivas ampliaciones,

pero ciertamente tiene un conjunto escultural ampliamente conocido por todos… la Fontana del Nettuno

la bella réplica del David di Michelangelo

il Perseo

(De nuevo, interesantísimo todo lo que leíamos en esa guía sobre cada una de estas esculturas, su historia, sus vicisitudes, las pasiones detrás)

Desde ahí el recorrido atravesaba las Gallerie degli Uffizi, bajo grandes restauraciones y ampliaciones (no nos queremos ni imaginar lo que debe demandar la visita)… locura de gente otra vez

Y, desde luego, para quienes también tuvieron la fortuna de estar allí, lo que sigue es desembocar en el Arno y el archi famoso Ponte Vecchio

Y sí, ¡cruzamos el puente!

Las vistas desde el puente son igual de bonitas, muestran los restaurantes abajo

Aquí puede verse el gentío (a buscar a Mario y a Cristi entre la multitud)

Continuamos del otro lado del río, pasando por el Palazzo Pitti, las callecitas que ya empiezan a enredarse y subir y bajar, bordeando finalmente el río para volver a cruzar

Desandando por otro lado, dimos con otro albero della vita, de Andrea Roggi (inconfundible).

y nos chocamos contra la Piazza della Repubblica (que no podíamos encontrar tan solo guiándonos con el plano)

Ya en dirección a la estación de buses para retornar al campeggio, dimos con el Palazzo Strozzi (l’importante, non come quello a Forano 😉 )

Y para lo último, ¡final de orquesta! Santa Maria Novella… cuenta la leyenda que cuando Mario vio por primera vez esta iglesia, dijo: «si tengo una hija mujer, se va a llamar Florencia» (acá viene un emoji de corazoncitos enorme)

Algunas fotografías sueltas, que me tentaron:

(Esta es una gaseosa que me hizo probar David Esborraz en Roma, hecha con un cítrico siciliano, parecido a una naranja amarga, chinotto… muy distinta, amarga y rica)

Tomamos el bus sin problemas, llegamos al camping y ¡a descansar! La visita a Firenze había sido muy intensa… la cantidad de gente en todas partes nos aturdió, así que era la hora del descanso, de mirar que no hubiera ningún mensaje urgente, cargar todos los dispositivos (estamos con un router portatile que nos suministra wifi a los 4 celulares y a mi notebook). Ricardo y Cristina fueron a comprar agua al allimentari del camping.

Hablando de este camping y de nuestra vida en il camper… van algunas imágenes de este, verdaderamente enorme:

(Gastada de los «alumnos» formando para la «Seño Andrea»… estoy un poco insoportable e impiadosa)
(No la usamos, ¡pero muchísima gente, en otro plan de viaje, sí)
(El camping da al Arno, ¡hermoso!)

(Aquí la tropa supervisando el relato antes de publicarlo)

(Como se ve, en la dieta mediterránea no falta ni el vino ni el aceite de oliva en la mesa)

  

Risotto ai funghi, de Andreina 🙂